Los primeros instrumentos bifaciales se engloban dentro de la cultura abevilense que están aún toscamente trabajados. Estos instrumentos se irían perfeccionando, por los portadores de la cultura achelense, que los fueron afilando mediante un proceso de pulimentado. Además tienen instrumentos de hueso y madera. La tradición achelense dio la cultura micoquiense que fabricará elegantes instrumentos lanceolados.
La cultura
clactoniense posee utensilios aún toscamente trabajados,
pero de ella nacerán dos culturas diferentes,
la tayaciense, y la levalloisiense
,
que se distingue por sus utensilios labrados por percusión de otras
piedras. Esto implica el conocimiento de diferentes durezas. Ambas culturas
son monofaciales. En su último estadio cultural,
los instrumentos tendrán un uso
específico: cortar, tallar, agujerear, etc.
En este momento
aparece otro homínido, el Homo sápiens neandertal,
que aparece en Europa (es una especie europea) durante las primeras fases
de la glaciación Wiurm
,
hace
unos 120.000 años. Se extiende
por Europa, Asia y África. Los últimos descubrimientos de
las excavaciones de la sierra de Atapuerca modifican esta teoría.
Según los científicos que trabajan en Atapuerca
el neandertal evoluciona del Homo antecessor, una
nueva especie Homo descubierta aquí. Del Homo antecesor evolucionaría
también el cromañón
.
Neandertales y cromañones convivieron durante 10.000
años. A pesar de todos este tiempo conviviendo en nuestra especie
no se encuentra ADN neandertal. No hay constancia de hijos mestizos entre
neandertales y cromañones, bien porque no existiesen, bien porque
los descendientes fuesen apartados de las sociedades cromañonas,
o bien porque fuesen estériles. Los neandertales eran una especie
más robusta y fuerte, pero precisamente por eso con mayores demandas
de consumo de energía. Los cromañones eran más débiles,
pero empleaban su energía suplementaria en la creación de
una sociedad compleja y una cultura, lo que, a la postre, le haría
triunfar ante los neandertales en el mismo nicho ecológico.
El neandertal será el portador de la cultura musteriense. En el plano tecnológico no es más que un perfeccionamiento de los utensilios anteriores, con muchos instrumentos de uso específico; pero se acostumbran a cuidar el fuego, viven en cavernas y enterraban a sus muertos, lo que supone una nueva concepción espiritual, que les llevará al concepto de dios. Su capacidad craneal es equivalente a la de los cromañón. El neandertal se extinguió hace unos 30.000 años. Los restos más recientes encontrados se han hallado en el sureste español; la Cova Negra (Valencia) y La Carihuela (Granada).
En el año 2004 se descubrió el Homo floresiensis, en la isla indonesia de Las Flores; una especie humana de reducido tamaño, que vivió, al menos, hasta hace unos 18.000 años, y que, por lo tanto es contemporáneo al hombre moderno. Hasta entonces pensábamos que la única especie humana que había coincidido con nosotros era el hombre de neandertal, extinguido hace unos 30.000 años.
El hombre de neandertal se extinguió durante la glaciación Wiurm, pero otra raza había surgido mientras, descendiente de la misma rama (el Homo antecessor) y contemporáneas, el Homo sápiens-sápiens, que recogerá toda la herencia cultural anterior. Este es el ser humano actual. Los primeros Homo sápiens-sápiens conocidos son los de cromañón del que descienden todas las razas modernas de ser humano. Estos serán los que conquisten todas las tierras habitadas, incluso América.
No está claro porqué se extinguió el neandertal, se supone que las diferencias fisiológicas fueron decisivas, pero también la complejidad social, que daría ventaja a los cromañones. En opinión de Juan Luis Arsuaga los procesos mentales simbólicos emocionales de los cromañones fueron decisivos para establecer lazos sociales más fuertes, y diferentes de los neandertales. Los cromañones eran capaces de reconocerse entre sí, aun sin haberse visto nunca y perteneciendo a lugares distintos, a través de los símbolos usados (adornos) y ayudarse en caso de necesidad, mientras que los neandertales sólo reconocerían como pertenecientes a su grupo a aquellos con los que tuviese vínculos biológicos.
Los descubrimientos
en el yacimiento de Atapuerca (España) pueden modificar de manera
importante la cronología de la Prehistoria en Europa. Estos fósiles
presentan una combinación de rasgos que han permitido atribuirlo
a una nueva especie humana, el Homo antecessor, antepasado
común del neandertal y el cromañón.
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