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Colón y la primera época

     En 1492 Cristóbal Colón descubre América. Las condiciones en las que hace el viaje se especifican en las Capitulaciones de Santa Fe. Colón será almirante del mar Océano, virrey de las tierras descubiertas, tendrá derecho a la décima parte del comercio con las Indias, y a sufragar la octava parte de las expediciones. Además, sus prerrogativas serán hereditarias.

     Se considera el descubrimiento y la conquista de América como continuación del impulso guerrero de la Reconquista; con su sentido repoblador; y con la transmisión al Nuevo Mundo de las y instituciones de organización castellanas; como el municipio, entre las que se haya el repartimiento de tierra. También es necesario destacar el anhelo evangelizador de la empresa.

     Pero América es un gran continente, con una naturaleza nueva y desconocida, con grandes territorios y con una gran diversidad racial, tierras alejadas de la metrópoli y fronterizas (la frontera entre la civilización y lo salvaje). Estas peculiaridades del territorio permiten la existencia de una sociedad, la sociedad indiana, diferente a la peninsular. Una sociedad en la que el dinero, y no el nacimiento, es lo que determina la posición social. Esta sociedad tiene un Estado, el Estado indiano, controlado desde España; pero con ciertas peculiaridades que van cambiando a lo largo de los siglos.

     Al poco tiempo de ser descubiertas las Indias se tuvo claro que se había descubierto un nuevo continente, lo que era mucho más de lo esperado (una ruta por el oeste hacia la India). Inmediatamente los Reyes Católicos intentan derogar las Capitulaciones de Santa Fe, ya que se consideran excesivas; pero no será posible hasta que no muera Colón.

     A continuación, con el mismo descubrimiento, se emprende la tarea de poblar las Indias. Colón llevó pobladores en sus cuatro viajes, pero fueron también sin Colón en fecha tan temprana como 1495. Para estos viajes el rey concede permiso de navegación a las Indias, con el fin de hacer caer el monopolio de Colón.

     Las Indias tenía una naturaleza diferente a la de España y los nuevos pobladores no sabían cómo cultivar la tierra, por lo que de poco servían los repartimientos de tierra. Quienes sí sabían cultivar la tierra eran los indios que vivían en ellas, por eso comenzó la costumbre de «repartir indios», en lugar de tierras, para explotar el territorio.

     Colón no fue un buen gobernante. Los problemas en los territorios descubiertos eran cada vez mayores, así como las quejas, por lo que Colón recibió la visita de Francisco de Bobadilla, que tuvo como resultado su encarcelamiento y el nombramiento de Bobadilla como gobernador de las Indias.

     Pero, además, España se tuvo que enfrentar a Portugal por los derechos de navegación. Se promulgan diversas bulas, entre la que destaca la Ínter Caetera en la que el papa Alejandro VI (un Borja español) reconoce el derecho de España sobre las nuevas tierras. El conflicto con Portugal se resuelve en 1494 en el Tratado de Tordesillas. Según este tratado se establece una división del mundo cuyo meridiano se encuentra a 370 millas al oeste de Cabo Verde. El este será para Portugal y el oeste para España. Dentro de esta división se encuentra Brasil, en el continente americano, que será la base territorial del Imperio portugués en América.

     La colonización se hará en tres fases, según el modelo de: descubrimiento, rescate o comercio con los indios y poblamiento, fundando comunidades urbanas con el modelo del municipio castellano.

     Las primeras expediciones eran privadas. Auténticas empresas de capitalismo mercantil, con el fin de obtener beneficios, por encima de los escrúpulos morales. Las Indias eran un territorio sin Estado, en las que las leyes españolas estaban muy lejos. Estas empresas, sin embargo, eran autorizadas por el rey con la firma de capitulaciones, en las que el monarca tenía una ganancia. De esta forma se controla, en un primer momento, el comercio con las Indias.

     El primer asiento en América se hace en la isla de La Española. Nicolás Ovando será el encargado de reconducir el nuevo poblamiento, tras la caída de Colón, y el breve periodo de gobierno de Bobadilla. Se establece la obligación de acudir a las armas en caso de peligro, el repartimiento de tierras (que a la postre será de indios), y las franquicias económicas de los pobladores. Es el modelo municipal castellano. En las nuevas poblaciones de las Indias no se admitirán pobladores extranjeros sin la autorización del rey.

     En 1503 se organiza el tráfico marítimo con las Indias. Se crea la Casa de Contratación en Sevilla, en la que se registra y se controlan a los pasajeros y las mercancías que salen y llegan de las Indias. Se nombró un tesorero, un contador y un factor, que serán los cargos característicos en la Hacienda indiana.

     Fray Ovando se encontró en La Española que sólo los baquianos (los veteranos) tenían granjas en las que se contaba con el «servicio» de los indios que habían sido repartidos. Ovando intenta establecer: que los indios que trabajen para los españoles lo hagan a cambio de un salario, pero fracasa. El repartimiento se considerará como esclavitud a la que se someten súbditos del rey, ya que según las bulas papales los indios son vasallos del rey de España. Pero la esclavitud de los vasallos es inaceptable. El repartimiento se suprime, pero se sustituye por la encomienda, institución en la que el rey entrega indios (encomendados) a un español (encomendero) para que les instruya y les evangelice, a cambio de unos servicios personales o el pago de un tributo. No hay que olvidar que una de las obligaciones del rey es evangelizar a sus súbditos; esta es la condición que el papa Alejandro VI pone para conceder sus bulas. De hecho las cosas no cambian mucho para los indios. El que reparte las encomiendas es el gobernador, y se utilizan como mano de obra esclava, a pesar de ser oficialmente libres. Esta situación es inmediatamente condenada por los dominicos, quienes tenían a su cargo el Tribunal de la Inquisición. Famoso se hizo Cristóbal Rodríguez la Lengua por sus denuncias de las actuaciones de los encomenderos. La Lengua vino a España en 1505 para denunciar ante el rey la situación de los indios y pedir su restitución a la libertad. Durante el gobierno de Ovando la encomienda fue quedando reducida a unos grupos privilegiados; sin embargo, cuando en 1508 Diego Colón se hace cargo del gobierno, la encomienda se extiende, ya que debe conceder indios encomendados a sus amigos.

     La encomienda fue el principal instrumento que impulsó la conquista, ya que los conquistadores se aseguraban indios encomendados. Para evitar abusos el ministro Fonseca recomienda la creación de una audiencia en Santo Domingo donde pudiesen litigar los habitantes de aquellas tierras. Esta audiencia se creó en 1511, pero no tuvo la eficacia pretendida, ya que los indios no sabían manejarse entre los vericuetos legales de los españoles. Esta audiencia era un tribunal superior, y estaba constituida por tres jueces de apelación. La audiencia pronto se convirtió en otro instrumento de conquista ya que tenía la facultad de autorizar expediciones y las entradas.

     El debate contra la encomienda es fundamentalmente ideológico, y se hace, sobre todo, en el ámbito de la Iglesia. Sus razones crearán, a la postre, el Derecho internacional moderno. En 1511 fray Domingo Montesinos pronuncia el primer sermón contra la encomienda en Santo Domingo. Su argumentación principal era que los indios tenían alma, por eso era necesario evangelizarlos y salvarlos. En 1512 se reúne la Junta de Burgos para debatir el asunto de si los indios tenían alma, y se concluye con siete principios. En las Leyes de Burgos se reconocía: que los indios son libres; que los Reyes Católicos son señores de los indios por su compromiso evangelizador; que se podía obligar a los indios a trabajar con tal de que el trabajo fuese tolerable y el salario justo, aunque se podía pagar en especie y no en dinero; se justifica la guerra esclavista si los indios se negaban a ser cristianizados; y para ello se creó la institución del requerimiento, una conquista sólo estaba justificada si los indios se negaban a ser evangelizados. A los indios se les requería leyendo un manifiesto en el que se les instaba a convertirse al cristianismo. Evidentemente, los indios no entendían nada, o si entendían no estaban dispuestos a convertirse por el mero hecho de la lectura de una carta, pero los exploradores tenían la cobertura legal para sus entradas.

     Hay que tener en cuenta que el concepto de libertad medieval es diferente al actual. Que una persona sea libre significa que es sujeto de derechos, a pesar de tener la obligación de realizar trabajo servil, al cual estaban obligados tanto los indios como los españoles de la península; por lo tanto, el trabajo en la encomienda no quitaba la libertad a los indios. Entre 1512 y 1520 será fray Bartolomé de las Casas el que denuncie los abusos del sistema; tanto en las Indias como en España. Las Casas cree que la solución pasa por hacer convivir en igualdad de condiciones a los indios y los peninsulares; en el mismo pueblo y compartiendo trabajo y beneficios. La conquista y el descubrimiento debían quedar en manos de los religiosos, apoyados por el Ejército. Las Casas encontró muchos problemas en España con sus teorías, hasta que el cardenal Cisneros se hizo cargo de la regencia del reino y del Tribunal de la Inquisición. Cisneros era favorable a las teorías de Las Casas, y emprendió acciones con el fin de terminar con la encomienda. Prohibió que los altos cargos tuviesen encomendados, y se creó la figura del procurador de los indios, que se concedió a Las Casas. Las Casas llegó a fundar una población en la que puso en práctica sus teorías, pero fracasó en poco tiempo. Sin embargo, Cisneros suavizó las Leyes de Burgos a pesar del fracaso del plan de Las Casas.
 

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