La casa de Trastamara entronizará con la dinastía de la corona de Aragón a partir de 1412 con la elección del infante don Fernando como rey de Aragón, en el Compromiso de Caspe. Los Trastamara de ambos reinos pretendieron, desde el principio, unificar los dos reinos bajo la misma familia, por lo que iniciaron una política matrimonial tendente a ello.
Isabel de Castilla es nombrada heredera al trono de su reino en 1468; cuando muera de su hermanastro Enrique IV. Fernando de Aragón era el heredero de la Corona de Aragón. En 1469 se casan en Valladolid. En 1474 muere Enrique IV, e Isabel se convierte en reina de Castilla como Isabel I. Ambos esposos se convierten en reyes de Castilla, Fernando reinará como Fernando V y se repartirán las competencias es mismo año, en la Concordia de Segovia. En ella que se establece que todas las decisiones se toman en nombre de ambos cónyuges; aunque la guerra civil contra Isabel I incrementó el poder de Fernando V. La guerra no terminó hasta la firma del Tratado de Alcaçovas en 1479. Será también en este año cuando Fernando II herede la corona de Aragón, con lo que se unen al fin las dos coronas en una misma familia y con un sólo heredero. Los reyes inician una intensa labor legislativa, invaden Granada en 1492, y se lanzan a la exploración del mundo, con la conquista definitiva de las Canarias en 1496 y el descubrimiento de América de la mano de Colón en 1492. Se pretende la unificación religiosa del reino: con la expulsión de los judíos en 1492, y se obligó a la conversión a los moriscos, en 1502. La labor diplomática de Fernando V consigue que el papa Alejandro VI les conceda el título de Reyes Católicos, en 1494. Durante el reinado de los Reyes Católicos se creó la Santa Hermandad (en 1476) que tenía jurisdicción en todo el territorio, y se introdujo la Inquisición en 1478, que permitía aplicar la legislación eclesiástica a todo el Reino; y en todos los reinos, aunque la ejecución correspondía al poder civil. Isabel I muere en 1504 y Fernando V es nombrado regente de Castilla, hasta que en 1506 es nombrada reina Juana I, casada con Felipe I, heredero de la casa de Habsburgo (la casa imperial). Pero Juana es declarada incapaz, por loca, y Fernando vuelve a asumir la regencia en 1507, y hasta su muerte en 1516.
Los Reyes Católicos
hicieron de Castilla y de Aragón un Estado moderno,
acorde con la nueva sensibilidad renacentista que
apuntaba. Siempre se nombraron reyes de Aragón y de Castilla, y
de los distintos reinos, gobernados por una misma familia, pero no un mismo
reino. Su heredero Carlos I, el emperador Carlos V,
ya utilizará el título de rey de España,
y ambas Coronas serán un sólo reino.
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