El reino
de Asturias es el primero en organizarse. Su origen se puede encontrar
en la organización de los grupos cántabros y astures en
torno al río Sella, poco después de la invasión
musulmana. En el año 722 (según Sánchez
Albornoz, en el 718 según la tradición) se produce la primera
escaramuza entre los cristianos y los musulmanes, con victoria para los
cristianos. Esta «batalla»
tuvo lugar en Covadonga, en los Picos de Europa, acaudillados por
Pelayo. Pelayo controlaba la zona, y consiguió
formar una dinastía de reyes. Pero el auténtico
artífice del reino de Asturias fue Alfonso I el Católico
(739-757). Alfonso I el Católico aprovechará las rebeliones
bereberes de al-Ándalus
,
desde el 741, y el hambre que azota la zona, para consolidar su reino en
Asturias. En al-Ándalus se suceden una serie de guerras civiles
entre beréberes y árabes y sirios. En el 748 al-Ándalus
queda desconectado del califato de Damasco y comienza una guerra civil
entre los Omeyas y los partidarios de los Abasíes. En el 756 Abderramán
se proclama emir en Sevilla, pero la guerra no terminará hasta el
765. En el 753 Alfonso I el Católico ataca territorio
musulmán, y conquista Galicia y Astorga, incluso llega hasta
Coria y Mérida. El reino de Asturias comienza su expansión
hasta controlar la zona marítima de Galicia, Asturias, Cantabria,
Vizcaya y la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica.
El territorio conquistado por Alfonso I el Católico era suficiente para las necesidades de la población del país, y sus sucesores tienen reinados de paz con los musulmanes. Fruela ha de consolidar las conquistas luchando contra los musulmanes, pero también tiene que hacer frente a la rebelión de los nobles vascos y gallegos. En el 774 Silo se convierte en rey de Asturias. Es un hijo de musulmanes que accede al trono por matrimonio, y comienza un periodo de paz con el Emirato.
En el 791 Yusuf ibn Buit ataca el Bierzo y vence a Vermudo I, que abdica en Alfonso II el Casto, iniciándose otra vez las hostilidades. Las aceifas musulmanas se hacen anuales. La del 794 llega a saquear Oviedo. Pero no son campañas de conquista, sino de saqueo. Alfonso II el Casto terminará con las aceifas en territorio astur, e incluso protagonizará algunas espectaculares, como la razia de Lisboa en el 799. Alfonso II el Casto organiza el reino de Asturias al configurase con una entidad política heredera del reino visigodo, y por lo tanto legitimado para llevar adelante la reconquista de España. Establece la capital del reino en Oviedo y convierte su corte en un activo centro cultural y político, desde el que incluso se llega a mandar una embajada a Carlomagno en tiempos de Ramiro I.
El reinado de Ramiro I es una época de paz, aunque tiene que hacer frente a los intentos de invasión normanda, en el 844, y a las aceifas musulmanas. Pero su labor fundamental es el afianzamiento del reino y la consolidación del territorio al norte de la meseta, que está muy poco poblada hasta el Duero. Es la época del esplendor cultural del reino astur.
Ordoño I repoblará el sur de la Cordillera Cantábrica, tomará León en el 856 y repoblará Tuy, Astorga y Amaya, en el 860. Pero será con Alfonso III el Magno cuando se traspase definitivamente la cordillera y se establezca la frontera en el Duero. En esta expansión no se ocupan territorios musulmanes, sino despoblados. Además, las dificultades internas del Emirato son muy grandes, ya que tiene que hacer frente las rebeliones de muladíes y mozárabes, a la rebelión de los príncipes musulmanes de Zaragoza, etc. Alfonso III el Magno toma Castrojeriz en el 882, Zamora en el 893, Simancas en el 899, y Toro y Dueñas en el 900. La frontera se extendía por los ríos Mondego, Duero, Arlanza y Arlanzón.
En el siglo X los problemas internos de los reinos se agudizan. En el 910 los hijos de Alfonso III el Magno conspiran contra él y se reparten el reino: Asturias para Fruela, Galicia para Ordoño y León para García. Desde el 914 Ordoño II será rey de Galicia y de León, traslada la capital del reino a León y continúa la Reconquista. Aunque también ataca Navarra. Además, los cristianos se aliarán con los musulmanes enfrentados a Córdoba, como los Banú Qasí de Zaragoza. El reino se volverá a unir con Ramiro II, que señala el periodo de máximo esplendor de la monarquía.
Con Ramiro II se consolida un espacio de tierra de nadie entre el Duero y el Sistema Central, los Extrema Durii. En el 940 Fernán González repobló Sepúlveda. Las luchas internas en el reino leonés son cada vez más intensas. En el 943 Fernán González, conde de Castilla, de la casa de Lara, se rebela contra Ramiro II y este le priva de su condado. La feudalización de la sociedad menoscaba el poder del rey. En el 951 Ordoño III asume la corona.
Ordoño
III hace una razia en Lisboa en el 955 y al año siguiente firma
una tregua con Córdoba. Pero ese mismo año García
I derroca a su hermano y no ratifica la tregua. Fernán
González continúa afianzándose en Castilla,
luchando contra los moros y haciendo de su condado una entidad
política cada vez más independiente. Fernán
González lleva adelante la Reconquista, por su cuenta, y tomará
parte en las guerras civiles por el trono, según sus intereses.
Se desata una contienda civil entre García I y Ordoño IV.
Los condes vascos atacan Castilla, en el 960. En el 965 se rebelan los
condes gallegos. En el 966 Ramiro III asume el trono. Debe hacer frente
a los ataques vikingos y normandos que durante esos años atacan
Galicia. En el 976 Hisam
II es califa en Córdoba, y nombra lugarteniente
a Almanzor, que todos los años realizará aceifas por
los reinos de la península. En el 982 se rebelan contra Ramiro III
los condes gallegos, que eligen rey a Vermudo II. Se desata una guerra
civil por el trono, que gana Vermudo II en el 984. Las dificultades
internas del reino le debilitan. En el 988 Almanzor ataca
León. El reino de León paga parias a Córdoba.
Pero en el año 1002 muere Almanzor, y el Califato entrará
en un proceso de descomposición que le llevará a su desaparición,
en el 1031.
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