En la época de la expansión musulmana se puede observar la decadencia y la desintegración de todos los grandes imperios que rodeaban Arabia, y que mantenían sometida a la zona: Roma, Bizancio y Persia. Además, los pueblos nómadas beduinos asumen una conciencia panarábiga, gracias al islam.
Las primeras conquistas suponen una afirmación de la soberanía política árabe en la zona. El Estado islámico ofrece estabilidad política a la región y en principio una escasa islamización de las estructuras del poder. Sin embargo, los propietarios de las zonas conquistadas se convertirán al islam muy pronto, ya que ello implica acceder, o conservar, el poder político y económico. Con el tiempo, el Estado se irá haciendo más islámico e intransigente, y se perseguirá a los infieles. Sin embargo, ésta también es la época en la que termina la hegemonía árabe sobre el Estado islámico.
La estructura tribal de los beduinos y los bereberes, otro pueblo nómada islamizado, llevará a profundos conflictos dentro del islam por la hegemonía del clan y la tribu, dentro de la sociedad; a pesar de la umma y el concepto igualatorio de todos los creyentes. El Estado islámico se desintegrará en múltiples estados de carácter plenamente feudal, al igual que los reinos cristianos.
Las tribus islámicas que se instalaron en el valle del Tigris y el Éufrates verían como la población les facilitaba su labor, ya que ellos ofrecían estabilidad política frente a la anarquía que reinaba en el Imperio sasánida. Los nuevos conquistadores fundarían flamantes ciudades, como Kufa y Basora, en el 638.
La invasión de Persia comienza en el 640, y en menos de diez años habrá caído el imperio que resistió a las tropas romanas. La arabización del país fue muy rápida, pero, además, ayudó a que las tribus nómadas que formaban el islam se hiciesen sedentarias, sobre todo en la época omeya. Persia perdió su religión zoroástrica y su independencia política, pero no su lengua ni su cultura, que a través del islam se extendería por todo el mundo.
El asalto del Impero bizantino se planea en Medina, a petición de la población, y comienza en el 633. La invasión se organiza como una auténtica campaña militar. La conquista de Siria es relativamente fácil, ya que cae en el 640. Desde aquí se organizan aceifas que llegan hasta el Cáucaso. La islamización de la sociedad es más lenta que en Persia, excepto en Armenia, pero el país se controla políticamente. Siria se convierte en una provincia con cierta autonomía, aunque está plenamente arabizada. Son los sirios quienes crean la flota musulmana y quienes apoyarán a los califas omeyas. Moavia hizo de esta zona su base territorial para crear una dinastía y un imperio, por lo que trasladó la capital del califato a Damasco en el 661. La cultura islámica se urbaniza definitivamente, será la civilización urbana de la Edad Media.
La conquista de Egipto planteó algunos problemas al islam. A diferencia de los territorios conquistados hasta entonces, Egipto tenía una raza y una lengua diferente, y totalmente extraña para ellos, además de una historia muy antigua y esplendorosa. Sin embargo, la arabización e islamización de Egipto fue muy rápida y profunda. Aquí se creará un tipo de mezquita que triunfará en todo el mundo islámico. En Egipto se irán asentando distintas tribus que irán llegando en sucesivas oleadas migratorias, durante 200 años.
En el resto
del norte de África la población indígena es
también nómada: libios, númidas,
bereberes, etc. Pero la resistencia es mayor, aunque
sea esporádica e ineficaz. Los musulmanes se hicieron rápidamente
con el control económico y político
de la región y su civilización se superpuso a la de los bereberes
en lengua y cultura. Los bereberes asumen rápidamente
la cultura islámica y se convierten en grandes defensores
de la Fe, pero no se arabizan. La conquista del norte de África
hizo el mundo islámico muy grande y Damasco comenzó
a perder contacto con las tierras conquistadas. Se crea el Magreb
cada vez más desvinculado de la capital del califato.
La invasión
de la península ibérica comienza en el 711,
durante el cenit de la dinastía omeya, con una expedición
de Tarif, ordenada por Muza. La conquista comienza con muy pocos
hombres. El reino visigodo se está descomponiendo.
El rey don Rodrigo no es aclamado como rey por todos
los nobles, y está en plena guerra civil para
consolidarse en el poder. Además, el reino visigodo nunca llegó
a controlar efectivamente toda la península. La invasión
acabó
con el Estado y la Corona. La tradición cuenta que los musulmanes
fueron llamados por los opositores a Rodrigo para poner en el poder a Agila
II. Tras la victoria de Guadalete, en el 711, los
musulmanes no encuentran excesiva resistencia por parte de
la población hispanovisigoda, ya que para ellos sólo
significó un cambio de señor feudal, y algo más benigno.
Muza
se instala en Toledo en el 712, Tarif en Amaya y Guadalajara, y
avanzan hasta las estribaciones de la Cordillera Cantábrica
y los Pirineos. En el 714 tienen casi toda la península bajo
su control. En el 722 (según la tradición
en el 718) Pelayo detiene la incursión en Covadonga
,
al mismo tiempo que comienzan los problemas internos en el
al-Ándalus
,
con lo que se consolida un reino cristiano en la península.
Hacia el 732 los musulmanes comienzan a perder
territorios al norte del Duero. Sin embargo, los musulmanes están
plenamente asentados en la península y las conquistas consolidas.
En el año 756 Abderramán
I llega a al-Ándalus e independiza el territorio
de los califas abasíes, creando un Estado unitario.
En el año
714
Tarif, desde Barcelona, lanza aceifas contra el
territorio
francés. A veces se enfrentará a tropas regulares.
Las conquistas árabes son imparables y están atacando el
corazón del reino franco de Carlos Martel. En el 721
el valí al-Sam
toma Narbona y asedia Tolosa, pero es derrotado. En el 732
Abd al-Rahmán al-Gafiqi
ataca Poitiers, pero cae derrotado ante Carlos
Martel. Este revés significa la detención definitiva
de la expansión. Los éxitos militares contra los cristianos
disminuyen, y los problemas internos aumentan.
En el año 827 los musulmanes ocuparán Sicilia. El dominio del mar es absoluto, ya que se lo han arrebatado, definitivamente, a Bizancio. Aunque en el 1060 es reconquistada por los normandos, lo que marca la desaparición de las incursiones musulmanas en Italia.
En el 750 se produce la revolución abasí contra los Omeyas. El califato se traslada a Bagdad en el 762 y la unidad del islam se viene abajo. Sin embargo, la religión se universaliza. Es entonces cuando se emprende la conquista de la India, muy difícil. La India no se arabiza, aunque sí se islamiza en buena medida. La conquista de la India procede de los países limítrofes, sin tanta fuerza como Bagdad.
En 1258
la invasión mongola de Gengis-Jan
sacude el Imperio en el oriente y obliga al califa a refugiarse en El Cairo.
El imperio musulmán se ha desintegrado. No obstante, habrá
califas abasíes hasta 1517, cuando los Otomanos conquisten el poder.
Allí
donde se instaló el islam la religión perdura, o al
menos estuvo asentada durante muchos años. El espíritu
del Imperio musulmán pasará a los turcos otomanos
que dominarán el Próximo Oriente hasta la Edad Contemporánea.
| Volver |

![]()