La Alta Edad Media es una época de recuperación económica y demográfica, caracterizada por el restablecimiento del comercio internacional. Los principales circuitos comerciales estaban en el Mediterráneo, en el mar del Norte y en el centro del continente, entre Brujas y Novgorod.
Tras los años convulsos que siguen a la caída del Imperio carolingio en el año 843, se asientan en torno a la desembocadura Sena los normandos, en el año 911, y se inicia un periodo de estabilidad política que permite el desarrollo del feudalismo.
El feudalismo
es un término ambiguo que designa tanto al
sistema y la clase social dominante como a los ritos que conlleva: el feudo
y el homenaje, los grandes patrimonios territoriales, el vasallaje, la
adscripción personal y a la tierra, y la promesa de servicio y de
fidelidad. En sentido estricto sólo hay feudalismo
en los límites del Imperio, pero también se consideran
feudales los sistemas económicos de todo el mundo civilizado de
la época, (el resto de Europa, el mundo musulmán y Oriente).
Es una sociedad rural estructurada según unos
órdenes impuestos por Dios, lo que implica la existencia de tres
funciones en la tierra: rezar, combatir y trabajar.
Se crean dos clases privilegiadas, la nobleza y el clero,
y otra sobre la que recae el papel de servirlas, el
estado
llano.
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