Hasta la historiografía griega, Herodoto, no existe evidencia de una Historia según el concepto actual que de ella tenemos. Fue en Grecia donde primero comprendieron que la Historia es algo más que un largo relato de lo que ha pasado. Pero Herodoto no pudo evitar en su Historia la influencia del mito, ni de la narración de los hechos. Tucídides, sin embargo, contó lo que pasaba en su tiempo, y lo interpretó a la luz de lo que había sucedido en el pasado. Tucídides busca una causalidad en los hechos históricos, y también las similitudes entre los hechos del presente y los del pasado, en una suerte de ciclo histórico que se repite.
El gran historiador grecorromano fue Polibio, que trata de contar los hechos según la verdad, y crea la teoría de los grandes ciclos históricos. Es el historiador de la creación del Imperio romano, por lo que la suya es una historia universal. Para Polibio la Historia debe tener una utilidad práctica, de ella se deben extraer enseñanzas para la actuación en el presente y en el futuro. Más importantes que los hechos son las causas y sus consecuencias. Polibio influyó decisivamente en los historiadores romanos, que en general son hombres públicos que cuentan los hechos desde su punto de vista.
El cristianismo cambia totalmente la ideología común y de los historiadores. La Historia será desde ahora la historia de la Salvación, que tiene un plan preestablecido. El primer historiador cristiano será Eusebio de Cesarea, pero el gran sistematizador de la historiografía cristiana fue san Agustín. La Historia de Orosio, Isidoro de Sevilla o Beda, tratará de demostrar que todos los hechos de la historia llevan a Dios, por lo que proliferarán las vidas ejemplares. La historiografía musulmana, salvadas las distancias, es muy parecida, sólo Ben Jaldún trata de hacer una Historia sin una finalidad moralizante.
Durante el renacimiento
y hasta el siglo XVIII los conceptos cambian muy poco, aunque se
tiende más a la secularización. Bodin
plantea un nuevo concepto, la historia depende de la voluntad humana. Aparece
la historia de los Estados nacionales. La Historia
tuvo que cambiar tras el descubrimiento de América, una tierra de
la que la Biblia no habla. Pero la Historia era fundamentalmente una crónica
de lo que pasaba. Sin embargo, será con la Ilustración
cuando las cosas comiencen a cambiar. Los ilustrados, con su ideal racionalista
y científico, y su interés por el mundo clásico
y profano, pondrán las bases de la historiografía
contemporánea que nace en el siglo XIX.
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