El tratado
fundamental en el que se plasman la mayoría de las instituciones,
y su carácter, es el Tratado de Roma. El tratado
de Maastricht
es, en realidad, una ampliación de los objetivos
y un replanteamiento de las instituciones, así como de la política
de la comunidad, con el objetivo de alcanzar, a medio plazo, la unificación
política de la Comunidad Europea. Una unión que se
comenzará por la
creación de una moneda común.
Los objetivos que se plantea el Tratado de Roma afectan a diversos ámbitos, como por ejemplo a las mercancías, para las cuales se prohíben los derechos de aduana entre los países de la Unión. Se establece un arancel común ante las mercancías llegadas de terceros países, lo cual crea problemas en las naciones que quedan fuera. Algunos países europeos tienen acuerdos bilaterales privilegiados, con los que van a formar parte de la CEE. Tal privilegio debe desaparecer o hacerse extensivo a todos los países de la CEE. También hay problemas con EE UU que ve un frente común ante sus productos, y amparados en la OMC pretende la liberalización del mercado. El objetivo fundamental es la libre circulación de mercancías, uno de los ejes básicos de la creación de la Comunidad Económica Europea.
Otro asunto es el de la libre circulación de personas y servicios, sobre todo en lo referente a los trabajadores, a los que se garantizan todos los derechos. Para ello es necesario armonizar la política social de todos los países, de manera que sea parecida en cualquier país de la comunidad, y un ciudadano tenga garantizados los mismos derechos en todos ellos.
La libre circulación de capitales es uno de los objetivos fundamentales de la Unión Europea, ya que para algunos es el núcleo clave de la misma. Este objetivo ha sido el más sencillo de llevar a la práctica, puesto que son unos pocos los que tienen capitales de importancia, pero ha supuesto la necesidad de crear una unión monetaria que garantizara la estabilidad, el sistema monetario europeo, así como una uniformidad fiscal, para evitar la formación de paraísos fiscales que concentren la mayoría de los capitales.
También se determinan en los tratados cómo ha de ser la política comunitaria en los diferentes sectores. En materia de política exterior el tratado está influido por la OMC y la defensa de los propios intereses ante terceros, por lo que aún es uno de los aspectos menos desarrollados de los tratados.
La política agraria común (PAC) es de vital importancia, sobre todo, para los miembros del sur, que tiene una mayor proporción de la agricultura en su PIB. El objetivo de la PAC es aumentar la productividad de la tierra y asegurar al agricultor un nivel de rentas mínimo, que le permita vivir del campo con un nivel adquisitivo similar al de otros sectores. También se pretende asegurar el abastecimiento de los productos más comunes a precios razonables para los consumidores. Todo ello implica la necesidad de racionalizar las explotaciones y modernizarlas, con el fin de hacerlas más productivas. Pero, también, en contradicción con esto, se subvenciona a la agricultura de montaña, claramente deficitaria, para conservar los valores de este tipo de cultura y de población. Esta política entra en contracción con la OMC, sobre todo después de la Ronda Uruguay en 1994. Lo que se pretende es crear un mercado único con precios parecidos en todos los países miembros, y que el abastecimiento se haga preferentemente entre los países de la comunidad. Para ayudar a las regiones más desfavorecidas se ha creado el FEGA, un fondo de solidaridad financiera, y el FEDER, fondo de desarrollo regional.
En cuanto a la política de transportes el objetivo es la creación de una red densa que permita integración del mercado y la eliminación de obstáculos administrativos, como las aduanas. La creación de un mercado bien comunicado es vital para el crecimiento económico de la Comunidad.
La política comercial está dirigida por la existencia de un arancel exterior común y la defensa de la OMC.
La política social ha sido una de las más discutidas y replanteadas, pero es vital para no crear desigualdades entre los países miembros. Se centra en la unificación de las reglamentaciones y la protección social. La existencia de un fondo social europeo para la educación y la preparación técnica de los trabajadores. Esto es fundamental para la movilidad de la mano de obra. Es necesaria la cooperación educativa y el tratar de ayudar a las regiones menos favorecidas. Esta política ha traído muchas tensiones, no sólo entre países, sino entre grupos de poder que entienden la protección social de diferentes maneras.
También ha traído muchas tensiones la política monetaria, ya que es la que utilizan los diferentes gobiernos para estabilizar su economía. Pero la creación del ECU implica el compromiso de tener una cierta estabilidad monetaria. La política de los diferentes países ha de ir dirigida a la convergencia, para lograr tener una moneda única, que resistiría mucho mejor los ataques exteriores. Esta política se traduce en el sistema monetario europeo (SME) y el ECU (unidad de cuenta europea).
También se lleva una política común en investigación y desarrollo tecnológico. Se trata de tener una tecnología propia y no depender de los EE UU ni del Japón.
Curiosamente,
la Unión Europea no tiene definida una política específica
ni de industria, ni de energía.
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