Esta será una revolución diferente a las conocidas hasta ahora, puesto que en ella no participa la burguesía, por lo que se crea un doble poder, el del gobierno provisional y el de los soviets. Cuando Lenin accede a dirigir la revolución reclamará todo el poder para los soviets, con el fin de terminar con ese doble poder y llevar adelante la revolución. Era necesario, para hacer triunfar la revolución, que se superase la anarquía de los primeros momentos. Lenin, durante la revolución, hará una elaboración teórica del proceso revolucionario, comparando los acontecimientos que él está viviendo con los de la Revolución francesa. Entre las prioridades que se marcará estarán las de controlar la industria y la agricultura.
A pesar del breve tiempo en el que se desarrolla el proceso revolucionario se distinguen cuatro etapas: la revolución de febrero, el socialismo moderado, la derecha de Kornílov y de los kadetes, y la revolución de octubre.
La Duma está controlada por los liberales con Miliákov y Gúchkov a la cabeza. Son, tras la caída del zar, el gobierno legítimo. Pretenden mantener sus compromisos internacionales y continuar la guerra, ganarla, y una vez pasado el peligro interior, proteger la democracia. Sin embargo, la Duma durará dos meses más, y sin ningún poder real.
La vida en San Petersburgo se organiza en torno a los soviets, que son los que tienen el poder en la calle, y los que toman las decisiones políticas que se llevan a cabo.
Este gobierno pretende continuar la guerra. No desea preocupar a las democracias occidentales. Quieren proteger la democracia recién adquirida. Pero su gobierno presenta una gran debilidad militar, lo que unido a la pretensión de continuar la guerra genera un descontento entre las clases populares y en los soviets. Este es un gobierno en precario y la crisis continúa, pues no son capaces de hacer funcionar la democracia parlamentaria.
En este momento hay posibilidades de contrarrevolución. Kerenski continúa en el Palacio de Invierno, pero la Duma está controlada por la derecha, que capitanea Larv Kornílov. Todo esto, unido a la situación de la calle dominada por los soviets, genera, en agosto, un vacío real de poder. El Ejército, en el frente, no sabe a quien obedecer.
Con la consigna de «todo el poder para los soviets» los comunistas toman el poder el 5 de octubre, dando así el impulso definitivo a la revolución. El pueblo se ha hecho con el poder de la mano de los comunistas.
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