La Revolución
francesa ha sido siempre un asunto complicado de interpretar. Fue considerada
como modelo de revolución política,
en el que la burguesía desplazaba a la aristocracia en el poder.
Sin embargo, no era una mera transferencia de poder, sino un cambio
en el concepto del ejercicio poder y de administración del
país. También se discute si hubo una revolución
o varias. Existen problemas políticos, económicos
e institucionales que dificultan el análisis. Además, la
Revolución francesa tiene un halo mítico
que ha sido promovido por las ideas románticas de autores como Voltaire
,
Rousseau
o Montesquieu
.
Uno de los primeros
autores que trató la Revolución francesa fue Thiers
,
que en 1827 destacaba el aspecto catastrófico
de la revolución, apoyado por una enorme cantidad de datos, obtenidos
de fuentes directas.
Pero la visión
más extendida en el siglo XIX era la romántica, que sostenían
Lamartier,
Michelet
y otros, los cuales reivindicaban el papel del pueblo
como protagonista de la historia. Tocqueville
fue uno de los más famosos, y en 1856 su interpretación se
fundamenta en la recopilación de datos de archivo. Taine
fue otro de los autores decimonónicos que en 1875 mantiene que la
revolución fue obra de una minoría,
contra la monarquía. Tiene una especial aversión al periodo
jacobino, y lo que representa.
También
en Estados Unidos e Inglaterra hubo autores que se
preocuparon por analizar la Revolución francesa, como Charles
Fox, Thomas Paine
y Thomas Jefferson
.
Ellos tienen su propia revolución y su constitución, por
lo que ven con simpatía los comienzos de la
revolución, el período de la Monarquía Constitucional,
la Declaración de los Derechos del Ciudadano e incluso la etapa
de la Convención, pero rechazan el período
del Terror.
En el siglo
XX cambia, en buena medida, la interpretación de la Revolución
francesa. Autores como Mathiez
se dedica al estudio de las fuerzas económicas
que se encuentran en el proceso revolucionario. Lefebvre
destaca la importante labor del campesinado en los
acontecimientos. Labourse
proporciona datos históricos y estadísticos,
principalmente económicos, y destaca la evolución, al alza,
del precio del pan, como desencadenante de la revolución. Autores
como Soboul
y Godechot
hacen una integración de los aspectos políticos, económicos
y sociales. Las últimas interpretaciones se han hecho con motivo
del bicentenario de la revolución. Autores
como
Furet defienden una interpretación política
de la revolución, divulgada con este motivo.
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