Presentación > Historia > Edad Contemporánea > Las GM > Entreguerras >

El mundo de la posguerra

     Al terminar la guerra se tiene una sensación de euforia, de equilibrio y triunfo perpetuo. La economía conoce una etapa de expansión. Las economías de los países que han estado en guerra se reconstruye rápidamente, gracias a las nuevas demandas que se crean (sobre todo de productos de bienes de consumo), aumenta el producto interior bruto, gracias al incremento de la demanda interna y el consumo privado.

     Sin embargo, no todos los conflictos internacionales quedaron resueltos en 1920, con las conferencias de París. Las fronteras siguen siendo discutidas, sobre todo en Europa oriental, donde los guerrilleros alemanes de Silesia tienen cierta actividad, así como en los países bálticos. Turquía pretende reconstruir su imperio. Alemania se siente agraviada por las numerosas pérdidas territoriales. Estalla una guerra entre Polonia y la Unión Soviética, al mismo tiempo que en la URSS se da una guerra civil, entre 1918 y 1920. Los conflictos entre Italia y la recién nacida Yugoslavia son graves. Irlanda se independiza después de una guerra contra Inglaterra, entre 1919 y 1923. Y mientras tanto, EE UU se desentiende y continúa con su política de aislacionismo.

     Francia quiere hacer cumplir a Alemania las condiciones del Tratado de Versalles en sus términos más estrictos, mientras que Gran Bretaña es más suave; por temor a que Francia se convierta en una gran potencia en Europa. Francia ocupa, en 1923, la región del Ruhr para asegurarse el pago de la deuda de la guerra.

     La revolución soviética se convierte en una guerra civil, con implicaciones de otros países, que pretenden hacer fracasar la revolución, ante el peligro de difusión, sobre todo en las naciones jóvenes. Existe un peligro real de subversión popular, que se plasma en la Revolución alemana (Berlín, 1920). En Italia también hay una extensa agitación revolucionaria, lo mismo que en España (1934). Son agitaciones revolucionarias crónicas, y continuas huelgas. En 1919 en Hungría triunfa, durante cinco meses, la revolución de Bela Kun.

     Pero en 1925 todas las revoluciones están aplastadas, y la situación se estabiliza bajo la democracia parlamentaria. Sin embargo, la gran burguesía tiene miedo, y apoya a los grupos antiobreros violentos, que terminan formando el fascismo. En muchos de los países se instalan dictaduras militares y de corte fascista durante los años veinte: Hungría (1920), Italia (1922), Bulgaria (1923), Albania (1925), Polonia (1926), Lituania (1926), Portugal (1926), Yugoslavia (1929), Alemania (1933), Austria (1933), Letonia (1934), Estonia (1934), Grecia (1936), Rumania (1938) y España (1923 y 1936), esta es la Europa de las dictaduras, a la que hay que añadir la URSS (dictadura socialista, 1917). La sociedad se radicaliza entre el fascismo y el comunismo interior, con apoyo exterior. Las instituciones democráticas funcionan con torpeza ante este fenómeno, y se generaliza la corrupción. La crisis económica acentuará el problema durante los años 30.

     La Sociedad de Naciones es el gran foro de discusión internacional, el nuevo parlamento, pero no posee una fuerza capaz de hacer cumplir los compromisos, para ello es necesario crear un sistema de alianzas internas y de apoyo entre Estados, lo que hace ineficaz el sistema.
 

Volver
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Se autoriza el uso con licencia GFDL.
Web recomendada Enciclopedia Libre en Español


Tweet