La colonización
generará diversos conflictos, entre los países
europeos, que se traducirán también en guerras
en las colonias. Los límites no están perfectamente
definidos y la ocupación militar es condición
indispensable para que se reconozcan los derechos sobre un territorio,
así que serán frecuentes las pequeñas escaramuzas
fronterizas en las colonias.
La cuestión
de Oriente
La caída
del Imperio turco, y su debilidad debido a los incipientes idionacionalismos,
separatistas, provocará la codicia de las potencias europeas por
sus territorios. En 1830 se independiza Grecia,
gracias a la intervención de Rusia, Inglaterra y Francia; y Servia
comienza también un ciclo independentista, con la protección
de Austria, que aglutinará a Valaquia, Moldavia, Monte Negro y Bosnia-Herzegovina.
Austria
tendrá mucho interés en estos territorios de los Balcanes,
para obtener una salida al mar, ya que tras la unificación alemana
se ha quedado fuera del Zollverein
y de los mercados centroeuropeos.
En 1841
se independiza Egipto del dominio turco, con la ayuda de Gran Bretaña.
La guerra de Crimea (1845-1856) supone el avance de
Rusia
hacia el Mediterráneo y el mar Negro. Para detener este avance,
y que Rusia se convierta en una gran potencia europea, se alían
con Turquía, Francia e Inglaterra; contra los rusos.
Entre Turquía
y Rusia estalla otra guerra en 1877, en la que Rusia ayuda al independentismo
balcánico poniéndose al lado de Bulgaria, Rumania,
etc. Los choques imperiales en la zona serán continuos, hasta el
estallido de la primera guerra mundial.
Las guerras coloniales
En las colonias
se vive casi en un permanente estado de guerra, tanto
contra los nativos como contra los intereses
de otras potencias. Son, sobre todo, conflictos fronterizos y guerras
por dominar determinados territorios como la guerra ruso-japonesa
de 1890, las diversas guerras chino-japonesas,
la guerra de España contra EE UU en 1898 y
las de la independencia americana.
Tensiones europeas
En Europa
también se desarrollan diversas guerras entre
las grandes potencias coloniales. Las guerras entre Prusia y Austria y
la guerra franco-prusiana (1870-1871), llevarán
a la unificación alemana.
A graves conflictos
llevará el intento de controlar el Mediterráneo,
en el que tiene especial interés Inglaterra.
Alemania,
como gran potencia, se convierte en el árbitro,
por excelencia, de Europa. En Berlín se celebra la conferencia que
en 1884 regulará el derecho de colonización de los países
extraeuropeos. Un sistema de equilibrio, patrocinado por
Bismarck,
que se fundamenta en una serie de alianzas secretas
que configuran dos bloques.
La Triple
alianza fue fundada en 1872 entre Alemania,
Austria y Rusia, con tres emperadores que se enfrentan en los Balcanes,
y que quedará destruida en 1878.
En 1874
nace la Doble alianza entre Alemania y Austria, a
la que se adhiere en 1881 Rusia y en 1882 Italia, formando así el
bloque
de las potencias centrales, en un intento de que ni Francia ni Rusia
rompan el equilibrio europeo.
En realidad
hay un cierto equilibrio que mantienen Inglaterra
y Alemania, que se reparten respectivamente el dominio
del mar y los asuntos coloniales, por un lado, y de
Europa por otro.
La paz armada
Tras la muerte
de Bismarck, en 1890, este frágil sistema
de diplomacia secreta, se quiebra, y nace un nuevo
concepto de equilibrio basado en el desarrollo armamentístico
y en miedo a la guerra, que se conoce con el nombre de la
paz armada. En este nuevo sistema no se renuevan las alianzas con
Rusia, y Alemania se acerca a Francia. Se sigue una política
colonial agresiva, lo que había sido dominio indiscutible
de Inglaterra.
En 1891
se crea la
Triple alianza, entre Alemania, Austria
e Italia, a la que se enfrentará la Doble entente,
que en 1893 formarán Francia y Rusia, y a la
que se unirá en 1907 Inglaterra, formando la Triple
entente, o las potencias aliadas. Europa está
dividida en dos bloques rivales que inician una carrera
armamentística,
la paz armada. Sin embargo,
los
conflictos se suceden en los Balcanes entre Austria y Rusia. Francia,
Alemania e Italia se enfrentan con frecuencia en los
territorios
coloniales. La tensión estalla en 1914
con el comienzo de la primera guerra mundial.