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Síntesis del Libro Historia de los Árabes de Albert Hourani

Por Fabián Bustamante (www.combatesporlahistoria.blogspot.com)

    Hourani habla de la expansión europea por la zona de Oriente Próximo. Sobretodo habla de que a partir de la expedición francesa en 1798 que llega a Egipto, provoca un nuevo orden en la zona. Este nuevo orden se caracteriza por la exposición a los habitantes del lugar de un orden militar. Estos hechos perturbaron la vida de los países otomanos y árabes. El poder y la influencia europeos se manifestaron en la adopción de nuevas técnicas manufactureras, además las mercancías podían moverse libremente. Para Europa está incursión francesa hizo buen mercado para obtener materias primas para sus industrias manufactureras. En vista de ésta incursión, a los países árabes no trajo un poder compensatorio propio. Lo que se llevaban los europeos a sus países, no se reflejaba en nada en los países árabes, vale decir, mientras unos se enriquecían; otros se empobrecían aún más. Es en está relación donde podemos inferir el inicio del imperialismo europeo, ya que los comerciantes y empresarios europeos, que llegaron a esta zona, se apoyaron en los embajadores y cónsules de las grandes potencias por su poderío militar. Además muchas potencias europeas intervinieron en las relaciones entre el sultán otomano y los súbditos cristianos que se encontraban dentro del Imperio Otomano. Más, muchos pueblos se rebelaron al poder Turco y con ayuda de los europeos, y se crearon Estados como, por ejemplo el Estado serbio autónomo en 1830 y Grecia en 1833. Esto transformó el carácter del Imperio otomano con la pérdida de la mayoría de los territorios de las provincias europeas. Los territorios conquistados por los europeos eran gobernados por funcionarios manejados por la población inmigrante europea que llegó a las colonias. De ahí la creación de los gobiernos reformistas que estaban por los intereses de los europeos que, básicamente, eran económicos para que los comerciantes europeos traficasen y se desplazarán libremente. Los que se aprovecharon de esta situación fueron las familias gobernantes y los altos funcionarios que pudieron asegurar riqueza y legarla a sus familias. En países como Túnez y Egipto esta situación determinó que grandes propiedades estuviesen en manos de las familias gobernantes. A la larga es en ésta elite culta, donde saldrán los movimientos nacionalistas que irrumpen en el siglo XX. Tanto el nacionalismo turco como el árabe no estaban, en un principio, dirigidos en contra del poder europeo, sino más bien se relacionaban con los problemas de identidad y la organización política del Imperio. Además estas elites adoptaron la cultura del imperialismo algunos tuvieron el privilegio de estudiar en universidades europeas o viajar a Europa, y eso los hizo “empaparse” de la cultura foránea. También la vida de la elite en las ciudades urbanas se parecía a la europea, por ejemplo, el hacer compras en tiendas, ir a restaurantes o cafés, salas de cine e incluso las mujeres tenían más libertad. Los libros, los periódicos y los diarios fueron canales por los cuales el conocimiento del nuevo mundo europeo llegó a los árabes. Sin embargo, apareció también un nuevo tipo de literatura que trató de expresar en lengua árabe las nuevas ideas del mundo moderno. El interés principal de la nueva literatura era como podían los estados musulmanes para adquirir la fuerza necesaria para hacer frente a Europa y convertirse en parte del mundo moderno. Pues bien, es en esta elite donde surgirá una opinión a favor de la independencia y la culminación del poder europeo (1914-1939). En Marruecos, por ejemplo, la burguesía de Fez trazó un plan de reforma en 1934 para exigir cambios en el protectorado francés; lo mismo ocurrió en Argelia. En Egipto la situación fue mucho más organizada, y digo esto porque se creo un Partido llamado Wafd, formado para luchar contra la política británica, incluso en momentos críticos contó con el apoyo de la población urbana en general. Aunque las esperanzas se desvanecieron cuando los británicos rechazaron las peticiones egipcias y su líder Zaglul Bajá, fue exiliado. Pero el propósito esencial de los movimientos nacionalistas era crear una sociedad autónoma y floreciente, el renacimiento de la lengua árabe como medio expresivo moderno y vínculo de unidad. Además ser independiente significaba ser aceptado por los Estados Europeos en un plano de igualdad.

    Ahora pasando a un ámbito político, propiamente tal, a comienzos del siglo XX, los turcos se alinearon en la guerra con Alemania, y Gran Bretaña apoyó la rebelión de los árabes contra el Imperio, pero cuando Turquía fue derrotada, los árabes tenían la esperanza de formar Irak, Siria y Arabia occidental. Los británicos, en cambio, ya tenían acordado con Francia la sesión de Siria a éste último país y de apoyar el establecimiento judío en la zona de Palestina. La Sociedad de naciones asignó Siria a Francia y decidió que Palestina e Irak quedarán bajo dominio inglés. Egipto, bajo el protectorado británico desde 1914, reclamó su independencia en 1922, aunque Gran Bretaña siguió  manteniendo el control del gobierno egipcio. Pero fue durante las décadas 1930 y 1940 cuando la mayoría de los países árabes se independizaron de Gran Bretaña y Francia. Pero el aumento de inmigrantes judíos a la zona de Palestina hizo que muchos árabes miraran con malos ojos la llegada de judíos, lo cual los británicos en su intento por frenar la llegada de judíos, encolerizaron a éstos que se rebelaron durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Hourani señala que en 1947, las Naciones Unidas aprobaron la división de Palestina entre judíos y árabes, aunque con el rechazo total de los Estados árabes. Cuando los ingleses se retiraron de Palestina, los judíos se proclamaron como Estado Judío en 1948. Desde ese momento las relaciones árabes-israelíes han sido hostiles, hasta el día de hoy. En el caso de Egipto, éste se independizó en 1953, luego de un Golpe de Estado en 1952. Aquí resalta Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto a partir de 1956, defensor de la unidad árabe. Nasser negoció la salida de los británicos de Egipto en 1954. La negativa de los países de occidente de venderle armas a Egipto (que se pensaba que utilizaría contra Israel), hizo que Nasser tuviera una política exterior favorable al bloque del Este. Pues entonces como represalia, EE.UU. le denegó a Egipto un préstamo para financiar el proyecto de la represa de Asúan. Nasser nacionalizó el Canal de Suez, lo que provocó la irritación de Francia y Gran Bretaña, que junto con Israel atacaron a Egipto en 1956. La presión de la URSS y EE.UU. forzó a los tres países invasores a abandonar Egipto. Después Nasser en 1958 favoreció la unión de Egipto y Siria con el nombre de República Árabe Unida, pero esta unión duró sólo tres años.

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