Hourani habla de la expansión europea por la
zona de Oriente Próximo. Sobretodo habla de que a partir de la
expedición francesa en 1798 que llega a Egipto, provoca un nuevo
orden en la zona. Este nuevo orden se caracteriza por la
exposición a los habitantes del lugar de un orden militar. Estos
hechos perturbaron la vida de los países otomanos y
árabes. El poder y la influencia europeos se manifestaron en la
adopción de nuevas técnicas manufactureras, además
las mercancías podían moverse libremente. Para Europa
está incursión francesa hizo buen mercado para obtener
materias primas para sus industrias manufactureras. En vista de
ésta incursión, a los países árabes no
trajo un poder compensatorio propio. Lo que se llevaban los europeos a
sus países, no se reflejaba en nada en los países
árabes, vale decir, mientras unos se enriquecían; otros
se empobrecían aún más. Es en está
relación donde podemos inferir el inicio del imperialismo
europeo, ya que los comerciantes y empresarios europeos, que llegaron a
esta zona, se apoyaron en los embajadores y cónsules de las
grandes potencias por su poderío militar. Además muchas
potencias europeas intervinieron en las relaciones entre el
sultán otomano y los súbditos cristianos que se
encontraban dentro del Imperio Otomano. Más, muchos pueblos se
rebelaron al poder Turco y con ayuda de los europeos, y se crearon
Estados como, por ejemplo el Estado serbio autónomo en 1830 y
Grecia en 1833. Esto transformó el carácter del Imperio
otomano con la pérdida de la mayoría de los territorios
de las provincias europeas. Los territorios conquistados por los
europeos eran gobernados por funcionarios manejados por la
población inmigrante europea que llegó a las colonias. De
ahí la creación de los gobiernos reformistas que estaban
por los intereses de los europeos que, básicamente, eran
económicos para que los comerciantes europeos traficasen y se
desplazarán libremente. Los que se aprovecharon de esta
situación fueron las familias gobernantes y los altos
funcionarios que pudieron asegurar riqueza y legarla a sus familias. En
países como Túnez y Egipto esta situación
determinó que grandes propiedades estuviesen en manos de las
familias gobernantes. A la larga es en ésta elite culta, donde
saldrán los movimientos nacionalistas que irrumpen en el siglo
XX. Tanto el nacionalismo turco como el árabe no estaban, en un
principio, dirigidos en contra del poder europeo, sino más bien
se relacionaban con los problemas de identidad y la organización
política del Imperio. Además estas elites adoptaron la
cultura del imperialismo algunos tuvieron el privilegio de estudiar en
universidades europeas o viajar a Europa, y eso los hizo “empaparse” de
la cultura foránea. También la vida de la elite en las
ciudades urbanas se parecía a la europea, por ejemplo, el hacer
compras en tiendas, ir a restaurantes o cafés, salas de cine e
incluso las mujeres tenían más libertad. Los libros, los
periódicos y los diarios fueron canales por los cuales el
conocimiento del nuevo mundo europeo llegó a los árabes.
Sin embargo, apareció también un nuevo tipo de literatura
que trató de expresar en lengua árabe las nuevas ideas
del mundo moderno. El interés principal de la nueva literatura
era como podían los estados musulmanes para adquirir la fuerza
necesaria para hacer frente a Europa y convertirse en parte del mundo
moderno. Pues bien, es en esta elite donde surgirá una
opinión a favor de la independencia y la culminación del
poder europeo (1914-1939). En Marruecos, por ejemplo, la
burguesía de Fez trazó un plan de reforma en 1934 para
exigir cambios en el protectorado francés; lo mismo
ocurrió en Argelia. En Egipto la situación fue mucho
más organizada, y digo esto porque se creo un Partido llamado
Wafd, formado para luchar contra la política británica,
incluso en momentos críticos contó con el apoyo de la
población urbana en general. Aunque las esperanzas se
desvanecieron cuando los británicos rechazaron las peticiones
egipcias y su líder Zaglul Bajá, fue exiliado. Pero el
propósito esencial de los movimientos nacionalistas era crear
una sociedad autónoma y floreciente, el renacimiento de la
lengua árabe como medio expresivo moderno y vínculo de
unidad. Además ser independiente significaba ser aceptado por
los Estados Europeos en un plano de igualdad.
Ahora pasando a un ámbito político,
propiamente tal, a comienzos del siglo XX, los turcos se alinearon en
la guerra con Alemania, y Gran Bretaña apoyó la
rebelión de los árabes contra el Imperio, pero cuando
Turquía fue derrotada, los árabes tenían la
esperanza de formar Irak, Siria y Arabia occidental. Los
británicos, en cambio, ya tenían acordado con Francia la
sesión de Siria a éste último país y de
apoyar el establecimiento judío en la zona de Palestina. La
Sociedad de naciones asignó Siria a Francia y decidió que
Palestina e Irak quedarán bajo dominio inglés. Egipto,
bajo el protectorado británico desde 1914, reclamó su
independencia en 1922, aunque Gran Bretaña siguió
manteniendo el control del gobierno egipcio. Pero fue durante las
décadas 1930 y 1940 cuando la mayoría de los
países árabes se independizaron de Gran Bretaña y
Francia. Pero el aumento de inmigrantes judíos a la zona de
Palestina hizo que muchos árabes miraran con malos ojos la
llegada de judíos, lo cual los británicos en su intento
por frenar la llegada de judíos, encolerizaron a éstos
que se rebelaron durante y después de la Segunda Guerra Mundial.
Hourani señala que en 1947, las Naciones Unidas aprobaron la
división de Palestina entre judíos y árabes,
aunque con el rechazo total de los Estados árabes. Cuando los
ingleses se retiraron de Palestina, los judíos se proclamaron
como Estado Judío en 1948. Desde ese momento las relaciones
árabes-israelíes han sido hostiles, hasta el día
de hoy. En el caso de Egipto, éste se independizó en
1953, luego de un Golpe de Estado en 1952. Aquí resalta Gamal
Abdel Nasser, presidente de Egipto a partir de 1956, defensor de la
unidad árabe. Nasser negoció la salida de los
británicos de Egipto en 1954. La negativa de los países
de occidente de venderle armas a Egipto (que se pensaba que
utilizaría contra Israel), hizo que Nasser tuviera una
política exterior favorable al bloque del Este. Pues entonces
como represalia, EE.UU. le denegó a Egipto un préstamo
para financiar el proyecto de la represa de Asúan. Nasser
nacionalizó el Canal de Suez, lo que provocó la
irritación de Francia y Gran Bretaña, que junto con
Israel atacaron a Egipto en 1956. La presión de la URSS y EE.UU.
forzó a los tres países invasores a abandonar Egipto.
Después Nasser en 1958 favoreció la unión de
Egipto y Siria con el nombre de República Árabe Unida,
pero esta unión duró sólo tres años.