Presentación > Historia > Edad Contemporánea > España > Franquismo >

El sistema social

Franco

     Francisco Franco es el jefe del Estado, y durante la mayor parte del período el presidente del Gobierno. Es la máxima autoridad moral y legal, y su persona está mitificada por el culto fascista a la personalidad.

     Franco es el dictador que tiene en sus manos los designios del país, es la fuente de la ley, la justicia y el ejecutor. Nada se hace en España sin su consentimiento. Las discrepancias no existen, y las que existen o se marginan o se purgan.

El Ejército

     El Ejército es el arma disuasoria, y el instrumento de represión de la sociedad. Controla el país y a través del servicio militar obligatorio es el encargado de la formación ideológica en los valores fascistas, nacionalistas y de culto a la personalidad.

     El Ejército es un grupo cerrado y oligárquico, en buena medida endogámico, con actitudes abiertamente antiintelectuales y antiburocráticas que favorecen el abuso y la corrupción.

La Iglesia

     La Iglesia hace la labor de legitimación del régimen ante el exterior, ante el pueblo y ante la clase media católica. Califica la guerra civil de cruzada. Representa al catolicismo militante más integrista, de moral reaccionaria que, a través de las homilías, se instala en el país.

     Los curas son una de las fuerzas vivas de la sociedad. La Iglesia es uno de los pilares del Imperio según la historia mitificada. Controlan la educación, la prensa y la censura, por lo que tienen una función ideológica de primer orden.

     A partir de los años 60, tras el Concilio Vaticano II (1962-1965), la Iglesia se va alejando progresivamente del régimen, hasta llegar a tener algunos miembros en oposición abierta al sistema.

La burguesía

     El apoyo de la sociedad económicamente dominante es fundamental para que se sostenga cualquier sistema, incluso cualquier gobierno. Sin su apoyo, o su indiferencia, nunca hubiera podido mantenerse.

     De un lado tenemos a la burguesía terrateniente y semifeudal, que es quien más comprometida con el régimen está. Pero también le apoyan las oligarquías financieras e industriales. Una de las medidas del franquismo fue la contrarreforma agraria, que sustituyó por una reforma técnica que canalizó a través de las instituciones financieras.

     La política proteccionista del régimen, sobre todo en la primera época, y el aislacionismo del país permitió hacer mucho dinero en el mercado negro y el estraperlo. La apertura permitió invertirlo fuera y evitar la inflación, ya que impuestos apenas se pagaban.

     La pequeña burguesía estaba, social y políticamente, al margen del régimen, se sentía cómoda en la estabilidad para sus pequeños negocios. Surge también la meritocracia administrativa, profundamente corrupta.

El proletariado

     El proletariado es el gran derrotado de la guerra. En un principio es un proletariado rural, hambriento. Sólo durante el desarrollismo, y gracias al éxodo rural se convierte en un proletariado industrial.

     El proletariado se enmarca dentro de los sindicatos verticales, donde no tiene posibilidades defender sus derechos. Cae estrepitosamente el precio de la mano de obra. Con el desarrollismo aumenta la preparación técnica del proletariado, para el que se hacen planes de estudio de formación profesional, pero la mayoría del proletariado rural, que no encuentra trabajo, emigra al extranjero. Dos millones de emigrantes evitan que las cifras del paro se disparen y pongan a España en una situación insostenible.

La persistencia del franquismo

     Sorprende ver que un régimen autoritario y represivo, con tan malas condiciones económicas, sobre todo en un primer momento, se mantenga casi cuarenta años. La clave está en una mezcla de miedo a la guerra y la represión. La represión del régimen fue informal en los primeros momentos, pero pronto se canalizó y fue dirigida desde el poder. Desde los primeros años se canalizó a través de los tribunales especiales, que actuaron durante todo el régimen. Aunque cada vez menos llegaron hasta 1975, poco antes de la muerte de Franco se fusilarán a etarras y miembros de FRAP. La represión sistemática se extendió desde el comienzo de la guerra civil hasta 1949. Los años más duros fueron los de la guerra y el período 1947-1949, conocido como el trienio del terror, desatado para terminar con la guerrilla maqui, y todo atisbo de actividad política clandestina. La represión cae sobre cualquiera del que se pueda sospechar. Las víctimas de la represión franquista suman más de 80.000 personas. Desde los primeros tiempos de la sublevación hay una mística de la represión y el asesinato político alentado desde las autoridades.

     El Frente de Juventudes y el Ejército fueron un medio de represión muy eficaz, desde su posición, en la que se debían encuadrar todas las personas. Las mujeres se encuadraban en la Sección Femenina y el Servicio Social, durante ese período las personas perdían todos sus derechos, y estaban a merced de los mandos que ejercían un control ideológico muy eficaz.

La educación

     La educación queda en manos privadas, lo que quiere decir en manos del catolicismo militante más integrista. El clero es la única infraestructura lo suficientemente organizada, y con vocación, para estructurar la educación.

     También la educación se centra en un papel de formación ideológica, mitificando la historia, la geografía y la religión, que se convierten en las principales materias del currículo, es la formación del espíritu nacional. Se exaltan las ideas fascistas y la figura de Franco, como ser providencial.

     Existe en el país una alarmante carencia de escuelas, sobre todo en el medio rural. Las escuela que hay son de primaria, unitarias y sin recursos. Todo esto hace aumentar la tasa de analfabetismo, real y funcional, que alcanza cotas alarmantes. Los índices de escolarización son muy bajos, y la educación es más que un vehículo de cultura una forma de adoctrinar al pueblo.

     A remediar esta situación viene la ley general de Educación de 1956 de Joaquín Ruiz Giménez, pero se encuentra con la oposición de los grupos más reaccionarios, y apenas se puede decir que cambie algo más que la educación secundaria, hacia temas más técnicos.

     El cambio real llega en 1970 de la mano de José Luis Villar Palasí y la ley general de Educación, que da respuesta a una sociedad que había cambiado radicalmente gracias al desarrollo económico, y a pesar de los integristas más duros del régimen.

La cultura

     Todos los grandes pensadores de la España anterior a la guerra o están muertos, exiliados o en la cárcel.

     En 1939 se crea el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), pero apoya el aislacionismo científico. El dogmatismo y la pobreza intelectual de sus componentes no hacen de ella una institución de prestigio. Además, el Ópus Dei se hace con las cátedras más importantes, desde las que impone su doctrina. Con el tiempo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas irá liberándose del dogmatismo y ganando prestigio. Hay que recordar que la ideología fascista es abiertamente antiintelectual.

     El intelectual más importante del régimen es Rafael Calvo Serer, que impulsa la escuela neoplatónica  en la tradición cristiana más ortodoxa. En 1946 vuelve a España José Ortega y Gasset, el filósofo español más importante de la época. Sin embargo, queda relegado a un segundo plano, a pesar del prestigio que supone para el régimen.

     Dentro del régimen se niegan todas las ideologías y se aplica la censura. La intelectualidad oficial está muerta y los disidentes no alcanzan notoriedad en nuestra sociedad, muchos de ellos tendrán que emigrar para continuar con sus investigaciones.
 

Volver
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Se autoriza el uso con licencia GFDL.
Web recomendada Enciclopedia Libre en Español


Tweet