Tras el primer gobierno de Burgos, y una vez terminada la guerra, el gobierno que se establece, ya en Madrid, confirma el autoritarismo y la adhesión del régimen a las potencias fascistas del Eje. El gobierno dura de 1939 a 1945, pero hacia 1942 cambia de orientación, pues en esa fecha está claro que el Eje no puede ganar la guerra, así que las simpatías caen del lado aliado. Esto es posible gracias a su declaración de país no beligerante, que no neutral. En este año se aprueba la ley Constitutiva de las Cortes.
El país está pasando una dura situación económica en la posguerra. La sociedad está dominada ideológicamente por los fascistas de la Falange, y la educación está en manos privadas, es decir, en manos de la Iglesia.
Los años de la posguerra son los del hambre. Al desabastecimiento económico tras nuestra guerra se le suma la falta de capital de inversión extranjero, que está viviendo su propia guerra. La reconstrucción económica de España es muy difícil y muy larga. No es posible poner en marcha la industria, por falta de bienes de equipo y de materias primas y energía. La única exportación de importancia es el volframio, que se vende en Alemania. Las comunicaciones, en buena medida, están destruidas y el mercado se reduce drásticamente. A pesar de lo barato de la mano de obra, no hay fábricas donde emplearlas y la población se vuelve masivamente al campo.
El programa falangista sobre economía propugnaba el nacionalismo, el autoabastecimiento y la autarquía; en la situación de ausencia de comercio exterior era incluso fomentada, para impulsar la industria nacional. El problema era que no había industria que fomentar, pues se carecía de todo. Incluso la política agraria fracasa. La obligación de entregar la cosecha al Servicio Nacional del Trigo se convierte en un fraude permanente, escamoteando las cosechas, que se venden de estraperlo en el mercado negro. Esto permite a los terratenientes acumular grandes capitales, ya que las cartillas de racionamiento son claramente insuficientes, y esto supone un aumento acelerado de la inflación.
En 1941 se crea el INI (Instituto Nacional de Industria), es decir, se nacionalizan los sectores estratégicos de la industria española. Son los sectores más deficitarios, y no se consigue impulsarlos, mucho menos si entran en competencia con empresas privadas.
En 1946 España no es invitada a la Conferencia de San Francisco y por lo tanto queda excluida de la ONU, lo que acentúa su aislamiento político y económico; un aislamiento que durará hasta 1950 cuando la guerra fría haga a España un fiel aliado de los EE UU por su anticomunismo militante.
En 1945
se crea el tercer gobierno de Franco. En él,
por fin, entran los católicos del Ópus Dei
y se matiza el fascismo de régimen.
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