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Los gobiernos republicanos

El gobierno constituyente

     La república no se proclamó tras unas elecciones generales, sino tras unas elecciones municipales, en las que ganaron, mayoritariamente, los partidos republicanos de izquierda. Sobre todo en las principales capitales de España. Tras la crisis producida por esta victoria, Alfonso XIII se exilia, y se proclama la república, con Alcalá Zamora como primer presidente provisional y Miguel Maura como primer ministro de la gobernación.

     Esta es una república de la intelectualidad, las clases medias y el proletariado, en la que la oligarquía tradicional, que venía dominando el país, queda fuera del poder político, e incluso del económico.

     Nada más proclamarse la república se producen dos crisis: una en octubre, cuando dimiten Zamora y Maura debido al explícito laicismo constitucional; y una segunda crisis que tiene como protagonistas a los radicales de Alejandro Lerroux y a los socialistas de Largo Caballero, que se enfrentan por el poder. Es la época social-azañista, en la que los socialistas entran en el poder.

     Pero no todo son cambios en la república, la continuidad persiste en muchos ámbitos, como en el Ejército, la Administración periférica, la Iglesia, etc. A pesar de las medidas contra ellos, no se cumple la expulsión de los jesuitas que se decreta en 1932.

El bienio radical-cedista o negro (1933-1935)

     Tras la euforia izquierdista de los primeros momentos, la república se derechiza; y se paran todas las reformas que se habían puesto en marcha. La CEDA, coalición de partidos republicanos de derecha, al frente de la cual está José María Gil Robles, gana las elecciones en 1933. Alcalá Zamora le encarga a Alejandro Lerroux formar el gobierno, líder del Partido Radical, uno de los partidos que integran la CEDA. Alcalá Zamora considera que Lerroux está más comprometido con la República que Gil Robles.

     Pero no será por la derecha por donde la república se sienta más amenazada, sino por la izquierda. Es en esta época cuando se produce la revolución de octubre de 1934, en Asturias y Cataluña, y los sucesos de Casas Viejas. Es en este período cuando Victoria Kent tiene un cargo importante: directora de cárceles.

El triunfo del Frente Popular: 1936

     El gobierno de derechas no es estable, y convoca nuevas elecciones, en 1936, para consolidarse. Pero las elecciones son ganadas por una coalición de izquierda: el Frente Popular.

     El nuevo gobierno pone en marcha, rápidamente, las reformas que habían quedado en suspenso y las que eran demandadas por la sociedad. Una de las primera medidas que toma es la liberación de los presos políticos. Pero sus formas no son tan rápidas como el pueblo quiere, al menos los anarquistas. El pueblo se lanza a realizar las reformas por su cuenta, ocupando tierras, y el gobierno se limita a legalizar situaciones de hecho. La oligarquía tradicionalista se siente más amenazada que nunca. Además, desde hace tiempo viene conspirando, en secreto, contra la república.
 

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