El problema más acuciante de resolver es la situación agraria. Esta es una cuestión estructural que exige una acción decisiva: una reforma agraria política. Pero las oligarquías terratenientes y la crisis mundial impiden que se lleve a cabo; aparte de la voluntad política.
La industria se estanca al no poder vender sus productos en el extranjero. Por otro lado tenemos la crisis monetaria: con la inflación se agrava la situación económica de las familias. La crisis del 29 domina las decisiones económicas de todos los gobiernos de la época y perjudica la frágil situación de la reciente república.
La situación económica provoca conflictos sociales que son reprimidos violentamente por la represión policial y militar.
La Iglesia, a pesar del anticlericalismo de muchos republicanos, se instala en el poder, durante el bienio radical-cedista. Hay continuas tensiones con la Iglesia, que van desde el polémico artículo 26 de la constitución, a la quema de conventos e iglesias en la época de máxima tensión, exagerada por la propaganda.
Pero a pesar
de todos los problemas de la república, este es un período
de máximo esplendor cultural, sobre todo en literatura, con
las generaciones del 98 y el 27. La ciencia, la filosofía y la cultura
son un arma de combate.
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