En la unidad alemana se debatía si esta se debía hacer con o sin Austria: la pequeña y la gran Alemania.
Tras las revoluciones
de 1848, en Austria se intentó volver
al absolutismo prenapoleónico por parte de
los Habsburgo; por medio del orden militar que impuso el ministro Alexánder
Bach
,
el cual deja de lado a la burguesía y aboga por un catolicismo militante
que choca con los intereses de grandes zonas de Alemania.
En Prusia, sin embargo, se aboga por un despotismo ilustrado con tintes liberales, que concede a la burguesía una constitución y el sufragio universal, si bien habrá tres clases de votantes, según sus rentas. La burguesía participa en política con el apoyo de los militares, que también apoyan al emperador.
Austria,
además, tiene problemas internos con el nacionalismo
húngaro. Prusia está en mucha mejor posición
para llevar a cabo la unificación alemana sobre el Zollverein, entre
1850 y 1860. La guerra con Italia debilita a Austria,
que ha de mantener un ejército caro y sin recaudar impuestos. Austria
entra en crisis y el ministro Alexánder Bach,
es destituido. Se nombra como primer ministro a Anton von Schmerling
,
que intenta una experiencia liberal y descentralizadora. Esta tentativa
no funciona, por la oposición de los absolutistas, ya que supondría
la liquidación del poder imperial, pero, además, era poco
liberal y poco nacionalista, con lo que no contentaba a nadie.
Prusia
tiene un desarrollo económico muy rápido, ya que desde el
Estado se impulsa la industrialización y la centralización
del mercado económico alemán. Se construyen ferrocarriles
y funciona el Zollverein, del que está excluida Austria. El tálero
prusiano se impone como moneda única en el Zollverein, y en las
ciudades estado resurge con fuerza el liberalismo
y las tendencias unitarias. En 1861 Guillermo II es el rey de Prusia, que
tiene el papel dirigente de la Alemania unificada y, además, llegan
al poder los liberales. Mientras, Austria entra en guerra con Italia en
1859. Otto von Bismarck
da un golpe de Estado en Prusia que le lleva al poder. Se declara la guerra
a Austria por la crisis de los ducados daneses. Entonces, Prusia
aparece como la única potencia que puede hacer la unificación
en Alemania, e inicia un juego de intereses que le lleva a firmar pactos
con Francia.
Austria se divide en dos estados: Austria y Hungría, aunque se mantiene una sola corona, por el nacionalismo húngaro. El país se divide en: la Cisleitania y la Transleitania, con un mismo soberano. La monarquía se convierte en constitucional, en 1867, y desplaza sus intereses a la expansión sobre los Balcanes, tras la paz de Praga.
Prusia domina toda Alemania del norte. Los estados del sur siguen siendo independientes. Pero, Prusia inicia un progresivo acercamiento, debido a las tensiones con Francia. Será con la guerra franco-prusiana (1870-1871), cuando se realice, definitivamente, la unidad alemana. Napoleón III pretende impedir la unidad, y entra en guerra con Prusia. Sin embargo, será esta guerra la que conforme la unidad, al tener Prusia presencia militar en los estados del sur. El pretexto de la guerra es la vacante al trono de España. Tras la victoria, Prusia se anexiona Alsacia, Lorena y Metz. La fundación del nuevo Imperio alemán se constata en Versalles en 1871. En Alemania se asienta el liberalismo y las reformas políticas liberales.
Durante este
periodo entra en crisis el Imperio turco por la independencia
de los estados balcánicos.
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