Presentación > Historia > Edad Contemporánea > América > Independencia >

La independencia de América del Sur

     En 1808 hay una crisis de legitimidad de la monarquía española, que está secuestrada en Francia y ha sido sustituida por José I, hermano de Napoleón. En América del Sur se plantean entonces cuatro opciones de legitimidad: los afrancesados que proclaman su lealtad a José Bonaparte, los leales a Fernando VII que se adhieren a la Junta Provincial de España, los que abogan por la creación de una junta provincial en su país, a la manera de España, pero separada de esta; y los que defienden la legitimidad de Carlota, hermana de Fernando VII, esposa del rey de Portugal, que está exiliada en Brasil y se ofrece como opción de gobierno hasta la restauración de su hermano. Esta opción es absolutista y tiene cierto crédito en la tenencia de Buenos Aires.

     En el Río de la Plata triunfan, sin embargo, los movimientos juntistas propios. Se crean dos, que rivalizan por el poder: el de Buenos Aires y el de Montevideo. Al final se impondrá la Junta de Buenos Aires, dirigida por españoles y en contra del virrey Santiago Liniers, sospechoso de bonapartismo. Sin embargo, no triunfan definitivamente.

     También fracasará en un primer momento la Junta de Caracas. La Junta de Caracas está dominada por mercaderes gaditanos opuestos a la liberalización del comercio. Aunque el grupo dominante es la burguesía agraria y comercial que tiene miedo a una sublevación de los esclavos, como en Haití.

     Los juntistas del alto Perú tiene algo más de suerte. Se forman juntas en La Paz y en Sucre, aunque la Audiencia terminó por asumir todos los poderes adhiriendo a los leales a Fernando VII. La Junta de La Paz estuvo dominada por Pedro Domingo Murillo, que aspiró a un nuevo sistema de gobierno fundamentado en los intereses de los americanos, un auténtico autogobierno, pero se encontró con la oposición de los conservadores, y aunque no se había puesto en cuestión el statu quo, temían la pérdida del poder económico que habían ostentado desde el siglo XVIII.

     En Quito también se establece una junta provincial, dominada por la clase alta, el Marqués de Selva Alegre y el Marqués de Santa Cruz, que dominaban las juntas del alto Perú, sobre todo la de La Paz, llevaron sus reivindicaciones el extremo de oponerse a España y de formar un gobierno independiente. Se trataba de transferir el poder a la gente del país con el mínimo cambio posible. Ante estas posturas conservadoras las provincias limítrofes continuaron siendo fieles al virrey José Fernando Abascal, que era garantía de legitimidad.

     La convocatoria a Cortes de 1810 creó un problema de statu quo en las Indias, que no sabían en calidad de qué acudir. En 1810 habían triunfado las juntas de Caracas, Cartagena, etc., que pretendían gobernarse por medio de juntas americanas dominadas por criollos. Todas las juntas que probaron suerte antes de 1810 fracasaron, sin embargo, después de 1810 habían triunfado todas. En Buenos Aires se constituyó una junta a raíz de la revolución de mayo. El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros tuvo que convocar un cabildo abierto que se constituyó en junta y que dejó fuera al virrey, pero que juró lealtad a Fernando VII. El presidente de la junta fue Cornelio Saavedra. Pero enseguida surgieron las diferencias con el resto del virreinato, que no estaba dominado por la oligarquía bonaerense y su milicia. En Montevideo tenían su propia junta, y también estaba la Junta de Paraguay; Perú sigue siendo el baluarte realista, y surgen problemas con Brasil y Portugal.

     Chile es un territorio aislado geográficamente, y está controlado por una reducida oligarquía que proclama su propia junta en Santiago; sin más, a imitación de la bonaerense. Esta actitud le supone caer en una guerra civil (en 1813) la implantación del terror realista en 1815, y la liberación e independencia de la mano de José de San Martín en 1818.

     En 1810 se establecen por toda Suramérica juntas provinciales dominadas por criollos, que en 1812 reciben el apoyo de los EE UU para que proclamen su independencia.

     Caracas es el lugar donde se dan las mayores tensiones debido a la proximidad geográfica, tanto con España como con Haití. Aquí, muy pronto las posturas se radicalizan y se buscará la independencia. En 1811 se funda la Sociedad Patriótica de Caracas, a cuya cabeza está Simón Bolívar. Esta sociedad no confiaba en que España introdujese cambios en el sistema colonial, y en 1811 proclaman la independencia, y una constitución liberal a la manera de la de Estados Unidos, fundando una primera república con una estructura federal en el territorio de Nueva Granada. En 1812 Domingo Monteverde llega a Caracas con una flota realista, desde Santo Domingo. Un terremoto en Caracas le ayuda a obtener una fácil victoria, pero no puede evitar el levantamiento de los esclavos. Simón Bolívar se hace con el mando de un numeroso grupo rebelde y vence a Monteverde. En 1812 entra en Bogotá. Aquí empieza su lucha por la independencia de la Gran Colombia, lo que se conocerá como la Patria Boba, con una gran diversidad cultural. En 1813 conquista Caracas, pero la república cae. Tras la Restauración, España, en 1816, vuelve a tomar el control con Pablo Morillo que se pone al frente de la contrarrevolución. En 1820 triunfa una revolución liberal en España, y se resucita el proyecto de Bolívar de crear una Gran Colombia. Esta vez es desde Venezuela, desde donde partirá el impulso que liberará Nueva Granada y Ecuador. Se proclama una nueva constitución y se firma un armisticio con Morillo. La Junta de Quito es liberada por San Martín. Estas son tenencias independientes de Colombia. Bolívar se convierte en el presidente de la Gran Colombia con un proyecto de unidad americana. Pero en el Congreso de Panamá de 1826 se pone de manifiesto la anarquía que existe en la zona. Bolívar no pudo controlar militarmente todo el territorio, desde el gobierno central, y se pusieron de manifiesto las diferencias culturales y regionales. En 1829 Venezuela se separa de la Gran Colombia, en 1830 lo hará Ecuador y en 1904 Panamá, con la ayuda de EE UU que construyen un gran canal para comunicar el Atlántico con el Pacífico.

     Perú es liberado por San Martín. La campaña comienza en 1820, en la que San Martín hace la «declaración de independencia» y conquista Perú desde Chile, con la ayuda de Argentina y Gran Bretaña. En 1821 inicia la guerra en una campaña contra Lima y declara la independencia. Toma medidas liberales, pero los españoles controlan el interior del país y se organizan en guerrillas de monteros. La intervención de Bolívar acaba con los últimos focos de resistencia españoles.

     Bolivia, en el alto Perú, es el último reducto realista en Suramérica, pero está asilado de España. El territorio es liberado en la campaña de Sucre, 1824-1825, por Bolívar, y se independiza como un Estado soberano, por lo que constituye una asamblea, la Asamblea de Chuquisaca, en Sucre.
 

Volver
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Se autoriza el uso con licencia GFDL.
Web recomendada Enciclopedia Libre en Español


Tweet