Los primeros
movimientos independentistas tienen lugar en 1848
con la publicación de «El
destino manifiesto», según
el cual, Cuba debía liberarse de España para unirse
a Estados Unidos. En 1868 estalla la primera
guerra de independencia tras el grito de Yara (el 10 de octubre),
la guerra de los Diez Años o guerra Grande,
que dura hasta 1878 con la firma de la paz
de Zanjón, y que fracasó ante la pericia militar del
general Valeriano Weyler
y las divisiones internas que surgieron en asuntos como la esclavitud,
el grado de independencia o la vinculación con Estados Unidos.
En 1895
termina el ciclo económico el azúcar y aparecen las tensiones
nacionalistas más radicales, capitaneadas por José
Martín, Antonio Maceo, Carlos Céspedes y Guillermo Moncada.
En 1898 estalla la guerra con EE UU
en la que Cuba aprovecha para hacer su guerra independencia.
EE UU declara la guerra tras el hundimiento del acorazado
Maine
.
La intervención de EE UU precipita la derrota española y
Cuba
proclama su independencia en 1899,
aunque sufre la ocupación estadounidense.
Las aspiraciones independentistas en Puerto Rico comienzan a manifestarse en 1821 pero no generan revolución ni enfrentamientos. No obstante, la situación se irá enconando y en 23 de septiembre de 1868 se lanza el Grito de Lares, grito de independencia contra España. La rebelión es aplastada en poco tiempo, aunque se considera que se proclama la primera República, durante un día. Los sublevados son liberados ese mismo año, cuando en España cae Isabel II y se proclama la primera República.
A pesar de esta derrota las relaciones de Puerto Rico con España no volverán a ser iguales. En Cuba la guerra se prologan durante 10 años, pero no en Puerto Rico que a partir de 1869 elige sus propios diputados a las Cortes españolas. No tienen autonomía política, aunque esta es una aspiración que se negocia con España intensamente. La autonomía política llegará en 1897, cuando la presión de Estados Unidos sobre la región es muy grande.
En 1898 estalla la guerra entre Estados Unidos y España por los territorios de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. España es derrotada. Tras la guerra Hispanoamericana, en 1898, Estados Unidos invadió a Puerto Rico. La guerra terminó con un armisticio, el Tratado de París, en el que España otorgaba Puerto Rico a los Estados Unidos. Existía un compromiso de EE UU de no ocupar Cuba, pero nada se dijo ni de Filipinas ni de Puerto Rico. En esa fecha la isla de Puerto Rico pasa a ser administrada por EE UU, pero no es un Estado con todos los derechos. No es, pues, la independencia, aunque sí la separación de España. A partir de entonces, Puerto Rico se convirtió en territorio estadounidense. Hubo un gobierno militar que duró dos años, tras el cual se instituyó un gobierno civil.
Puerto Rico tampoco es una colonia de EE UU, su status, la verdad, es indefinido. En 1917 los puertorriqueños adquieren la ciudadanía estadounidense, pero no es un estado de Estados Unidos. Continúa la administración estadounidense.
En 1947 EE UU concede por primera vez el autogobierno a Puerto Rico. En teoría se termina la administración, pero muchas de las funciones del Estado, como la defensa y la representación exterior depende de los EE UU. En 1952 se cambia el status jurídico y Puerto Rico se convierte en Estado libre asociado. Y esa es la situación en la que están en la actualidad.
En 1952,
el gobierno de Estados Unidos dejó que Puerto Rico
redactara su propia constitución, supervisada por EE UU.
Esta constitución es la que convierte a Puerto Rico en un Estado
Libre Asociado. Puerto Rico tiene cierta autonomía,
pero el gobierno federal de Estados Unidos regula
el ejército, el correo, aduanas, la moneda, las relaciones internacionales,
las relaciones obrero patronales, la migración, el control aéreo,
el control marítimo y las comunicaciones (por ejemplo, no se puede
tener una estación de radio sin permiso de la agencia de gobierno
que controla las comunicaciones en Estados Unidos. Y esto a pesar de que
Puerto Rico no es un Estado de la Unión ni es una nación
independiente, una república. La ley que regula las relaciones entre
Estados Unidos y Puerto Rico es la Ley 600, que dice
expresamente que Puerto Rico pertenece a Estados Unidos, pero no es parte
de Estados Unidos. De hecho, no importa cuántos referéndum
se hagan en el país, es el Congreso de los Estados Unidos quien
único puede decidir el destino de Puerto Rico. Hoy el Grito de Lares,
que fue un levantamiento en contra de España, lo celebran los independentistas
si representara el sentir antiestadounidense.
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