El Estado
portugués también está en crisis
desde 1807, cuando Napoleón invade Portugal. Juan
VI se refugia en Brasil e impulsa una reforma jurídica, en
1815, para considerar Brasil como base territorial del reino, con lo que
dejaba de ser una colonia. Juan VI establece en Brasil una monarquía
absoluta al igual que las de Europa, por lo que no hay tensiones
de legitimidad.
En 1817 aparece
la oposición liberal en Brasil y un movimiento
nacionalista y republicano. En 1821 Juan VI vuelve
a Portugal, dejando a su hijo Pedro como gobernador
de Brasil. En Portugal Juan VI se enfrenta a una revolución liberal
que pretenderá devolver a Brasil a su antiguo status de colonia.
En 1822 se da la reacción en Brasil
y declara su independencia, una emancipación de corte monárquico
en la que se proclama a Pedro I emperador de Brasil,
y que tiene bastante estabilidad política.