El desarrollo de los transportes es muy reciente. Los primeros ferrocarriles aparecen en el siglo XIX, así como los primeros barcos de vapor, pero será el automóvil de motor de explosión, el barco de caso de acero y el desarrollo de la aviación los inventos que revolucionarán el mundo del transporte.
El ferrocarril
es el medio de transporte de la primera revolución industrial. Gracias
a él se desarrollan los mercados nacionales e internacionales
únicos. Desde que en 1823 se creara en Estados
Unidos, entre Baltimore
y Ohío
,
el primer ferrocarril de pasajeros, este ha evolucionado
mucho. En 1832 se introducen las traviesas
en las vías. En 1835 una locomotora consigue
los 100 km/h. En 1896 se inaugura el ferrocarril entre
Nueva York y San Francisco, por Chicago. En 1876 aparecen
las primeras locomotoras eléctricas; en Estados
Unidos. En 1913 se construyen en Suecia
las primeras locomotoras diesel. En 1941
se construye en Suiza la primera locomotora a
gas, la primera locomotora moderna, con 22.00
CV. En 1968 en la línea Toronto-Montreal
la locomotora de gas alcanza 240 km/h. En los años
60 se comienza a electrificar todas las vías,
dando al medio seguridad y rapidez. El tren articulado ligero
de Goicoechea Oriol (Talgo) será el más moderno, y
el que más a contribuido a los trenes de la última generación.
Hoy en día los trenes de alta velocidad alcanzan
los 300 km/h, arrastrando cientos de toneladas.
Pero el gran
protagonista del transporte en el siglo XX es el automóvil
privado. Para su aparición y desarrollo fueron imprescindibles tres
inventos: el motor de explosión, la
vulcanización
del caucho (T. Hancock
en 1838) y el asfaltado de las carreteras, acometido
por primera vez de manera general en 1903 en Mónaco.
Karl
Benz inventa en 1885 el motor de gasolina,
y en 1887 lo comercializa. En 1895 los hermanos
Michelín montan la primer fábrica de neumáticos.
En 1903 Henry
Ford crea su empresa de automóviles en Detroit. Fabricará
un coche barato y manejable, el ford T, del que se
venderán millones de automóviles, con lo que el coche privado
se populariza entre las clases medias. Además, fabricará
sus coches en serie, inventando todo un sistema de fabricación.
En 1921 se construye la primera autopista,
entre Milán y Varese (347 km), aunque el verdadero impulso
de este sistema se dio en Alemania, donde se construyeron miles de kilómetros
de autopista antes de la segunda guerra mundial. En 1936 se inaugura la
carretera Panamericana, con 27.000 km desde
Alaska hasta Chile, y con una anchura mínima de 6,5 metros.
Sin embargo, en principio, el transporte por carretera es más limitado en cuanto a cantidades transportadas y número de pasajeros, aunque es mucho más versátil. Además, utiliza un derivado del petróleo, la gasolina, muy caro. Pero su capacidad para llegar a cualquier sitio, incluso al interior de las ciudades, ahorrando operaciones de carga y descarga, le dan ventaja frente al ferrocarril. Por otro lado, el automóvil comienza a poder transportar grandes cantidades. Esta evolución tiene lugar en el período de entreguerras, y no llegó a ser realmente eficaz hasta la segunda guerra mundial. Esto fue posible tras el perfeccionamiento del motor diesel, que era capaz de aprovechar mejor la energía quemada, con lo que era ideal para mover los vehículos pesados. Hoy en día todos los vehículos pesados tienen un motor diesel. Pero tenían dos problemas añadidos, la distribución del peso, que se resolvió multiplicando los ejes, y el frenado, que se solucionó con el freno hidráulico.
El gran auge del transporte terrestre por carretera se produce tras la segunda guerra mundial, con el advenimiento de la sociedad de consumo de masas. Aunque en los años 20 el coche está plenamente integrado en sociedades como la estadounidense. Hoy en día, el automóvil es el gran tótem y fetiche de nuestros días. Es el símbolo de integración social y un elemento imprescindible en cualquier familia.
El desarrollo
de la marina mercante, y junto a ella la de guerra, también
ha sido espectacular en el siglo XX. El casco de acero
permitirá hacer barcos cada vez más grandes, y el desarrollo
del motor de explosión y la hélice permite
el transporte de grandes cantidades de producto a largas distancias. La
marina mercante se desarrolla enormemente, hasta los grandes
superpetroleros. En 1807 se hace la primera
travesía marina de un barco de vapor. En 1824
se abre el canal Eire, entre este lago y el río
Hudson. En 1836 Francis Petit Smith
inventa la hélice para los navíos. En 1845
se construye el Gran Bretaña, el primer barco
con casco de acero, y atravesará el Atlántico. En
1858
Narciso Monturiol construye un submarino, aunque
de propulsión manual. En 1869 se abre el canal
de Suez. En 1888 Isaac Peral inventa el submarino
autónomo. En 1895 Charles Dupuy
construye el primer acorazado, se trata de un barco
de madera recubierto por planchas de acero. En 1914
se inaugura el canal de Panamá. En 1919
se construye el primer portaaviones. En 1954
se bota el Nautilus, el primer submarino
atómico. En 1959 se bota el Savannah
,
el primer mercante atómico.
Los barcos de pasajeros actuales, y los mercantes, son capaces de atravesar el Atlántico en cuatro días, toda una proeza. En recorridos cortos se utilizan los hovercrafts, más rápidos pero de menor autonomía. Pero donde más importancia tiene la marina es en el transporte de grandes volúmenes y pesos de mercancías. La marina mercante sigue siendo vital para el comercio internacional. Los barcos más grandes son los petroleros, pero también existen barcos de alta tecnología, como los barcos de factorías y los congeladores de pescado. Los grandes barcos aparecieron tras la utilización del motor de explosión diesel, ya que liberó a los buques de una parte muy importante de la carga que era ocupada por el carbón. Para acoger este tipo de barcos muchos puertos han debido adaptarse a sus nuevas funciones.
Un medio de
transporte que se desarrolla íntegramente en el siglo XX es la
aviación. En 1903 los hermanos Wright
realizan su primer vuelo con un aparato más
pesado que el aire. Se abandonan así los globos aerostáticos
que no podían gobernarse, y los dirigibles,
grandes monstruos que se elevaban gracias al helio, un gas inflamable muy
peligroso. Los aviones demuestran su eficacia en la primera
guerra mundial, pero al principio sólo se utilizaron para
el transporte de pequeños objetos de gran valor. Los primeros
servicios comerciales aéreos no se realizarán hasta
los años 30. La autonomía
del avión crecería rápidamente. Si en 1903 Orville
Wright voló 42 metros, en 1909 Louis Blériot
cruzó el canal de la Mancha en 37 minutos.
En 1919 el comandante Read
cruza por primera vez el Atlántico, desde Terranova
a Lisboa. En 1923 Juan de la Cierva inventa el autogiro,
antecedente directo del helicóptero. En 1926 Ramón Franco
y Ruiz de Alda y Rada atraviesan, en el Plus Ultra, el Atlántico,
entre Palos y Buenos Aires; Richard Evelyn Byrd
sobrevuela el polo Norte, y tres años después el Sur. En
1927
Charles Lindbergh
atraviesa el Atlántico sin escalas, entre Nueva
York y París en 33 horas y media. En 1931 Pangbron y Herndon
atraviesan el Pacífico sin escalas. En 1939
se inventa el avión a reacción, capaz
de alcanzar los 700 km/h. En 1946 G.
de Havilland
supera la velocidad del sonido. En 1949
aparece el primer reactor comercial para pasajeros. Este año se
da, por primera vez, la vuelta al mundo sin escalas,
en 94 horas, y con un sistema de abastecimiento de
combustible en el aire. Hoy en día la aviación
es le medio de transporte preferido por los viajeros de larga distancia.
Alrededor de todas las ciudades de importancia han aparecido aeropuertos,
para permitir este importante tráfico.
El crecimiento
de las ciudades, con la revolución industrial y la transición
demográfica, hizo necesario introducir medios de transporte
en las ciudades. El medio de transporte más eficaz es el metro.
El primero se construye en 1863 en Londres, con máquinas
de vapor. Tras la invención en 1876 de la locomotora
eléctrica aparecen en todas las ciudades los tranvías,
que más tarde se soterrarán convirtiéndose
en metros. En 1900 se abre el metro de París, y en 1919 el de Madrid.
En 1853 Elisha Graves Otis inventa el ascensor
mecánico, puesto en marcha en Nueva York en 1857, en los
almacenes
Haughwout
.
Es un medio de transporte vertical. Con la aparición de los autobuses
surgen, también, las líneas urbanas que conectan distintas
partes de la ciudad sin necesidad de hacer grandes infraestructuras. Pero
el vehículo más utilizado en la ciudad es el coche
privado. Desde la generalización del automóvil, en
los años 60, las vías
de comunicación urbanas están congestionadas,
lo que impide un tráfico fluido. Hoy en día se hace necesario
restringir
el tráfico en ciertas partes de la ciudad y construir aparcamientos
subterráneos o en altura.
Una vez inventados, todos los medios de transporte se desarrollan rápidamente, gracias a la aplicación de las nuevas tecnologías, que hacen el viaje más rápido y seguro, además de barato.
Existen dos opciones fundamentales en el transporte de personas: el colectivo y el individual. El capitalismo de consumo de masas, de la sociedad actual, ha optado por el transporte individual de pasajeros, y ha relegado al colectivo a un segundo lugar. Esta opción es mucho más agresiva con el medio, y mucho más costosa, pero es la que más riqueza crea. El transporte individual y el colectivo ofrece la posibilidad de entrar en contacto con otras personas y gentes de otras culturas, lo que permite un enriquecimiento personal y social, y hace posible una sociedad más tolerante.
El transporte de mercancías es esencial para el desarrollo de la sociedad consumo de masas. Se transporta todo tipo de productos que puedan ser vendidos o transformados. Viajan, habitualmente, en contenedores o paquetes, que facilitan las operaciones de carga y descarga.
En general, transitan por los mismos canales que las personas, excepto dos tipos de transporte: el transporte por tuberías, por donde nos llega el agua, el gas o el petróleo, y el transporte por cable y ondas, por donde nos llega la información y la energía eléctrica.
Todos los medios de transporte necesitan una infraestructura, que ocupa espacio en el medio, y sobre todo en las ciudades. Estas infraestructuras pueden ser: centrales, calles, estaciones de autobuses o trenes y aparcamientos; o marginales, a las afueras de las ciudades, como los aeropuertos o los polígonos de almacenaje de las grandes cantidades de mercancía. También pueden ser marginales los puertos de mar, sobre todo si son de mercancías, aunque los puertos deportivos, los pesqueros y los históricos, tienen un alto grado de centralidad.
El espacio entre ciudades, o entre núcleos de población, también necesita de infraestructuras. Es necesario crear una red de ferrocarriles, carreteras, tuberías, líneas de alta tensión, etc. El impacto ambiental de estas vías depende de la densidad del tráfico y la velocidad que permitan. Son grandes modificadores del paisaje y, frecuentemente, del biosistema. Sin embargo, son indispensables para la unidad del mercado, y han permitido la internacionalización de la economía. Estas vías de comunicación no siempre se utilizan adecuadamente, produciéndose accidentes, los cuales tienen graves consecuencias, tanto personales como sociales, ya que disparan el gasto de sanidad y de los servicios sociales, lo que conlleva un alto coste para la sociedad. Por eso son necesarias continuas campañas de sensibilización y una adecuada educación vial.
La situación del transporte en España es muy similar a la de otros países europeos. En cuanto a la aviación existe una gran compañía pública, Iberia, y otras más pequeñas, privadas y frecuentemente subordinadas, como AVIACO o SPANAIR. El ferrocarril está dominado por una gran compañía pública, RENFE, que tiene como subsidiaria a FEVE. No existen, por el momento, compañías privadas. La flota mercante es muy importante, y está muy bien estructurada, con empresas de todos los tamaños. Existen grandes firmas, con grandes flotas y barcos muy complejos, como Pescanova o Transmediterránea. También existen compañías de tamaño mediano que se dedican a la pesca en altura o al transporte de viajeros entre la península y las islas, y pequeñas empresas familiares con un solo barco de bajura.
En cuanto al transporte por carretera se refiere, hay una polarización muy marcada. Existen grandes compañías con una flota muy grande de autobuses o camiones, y pequeñas empresas con muy pocos vehículos. Domina, sobre todo, el minifundismo empresarial, tanto en las mercancías, como en el tráfico de viajeros: taxis. Pero, como en todos los países desarrollados, predomina el transporte privado.
La apuesta
por transporte individual implica una opción de alto consumo
de energía y un grado muy elevado de contaminación
del aire, el suelo, el espacio y de ruido.
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