El ordenador, y el desarrollo informático, no sólo afecta a la vida doméstica y al ocio, sino que tiene enormes repercusiones en el mundo del trabajo, tanto en el sector industrial, como, sobre todo, en el sector servicios.
En un principio se utilizó para hacer tareas repetitivas o de precisión, fueron los robots industriales los que permitieron la automatización del trabajo industrial. Esto provocó un aumento de la productividad y un menor coste unitario del producto, a pesar de las grandes inversiones en tecnología que las empresas tuvieron que hacer. También simplificaron el trabajo en cálculos muy complejos, con una gran seguridad en los resultados, y una rapidez extraordinaria. Además, la microelectrónica ha supuesto un avance decisivo para la generación de la tecnología y el mercado.
La microelectrónica
tiene un desarrollo muy reciente. En diciembre de
1947
el equipo de trabajo formado por J. Bardeen
,
W. Brattain
y W. Shockley inventaron el transistor. En 1965
se inventa el circuito integrado, y en 1970
aparece el primer microprocesador. Sin embargo, la
historia del ordenador comienza en el siglo XIX, cuando
Charles
Babbage
idea el esquema básico de cómo debe ser un
ordenador. Los ordenadores deben tener una unidad
de entrada para introducir datos, una memoria
donde almacenarlos, una unidad de control para regular
la secuencia de las operaciones, una unidad aritmético-lógica
para hacer las operaciones, y una unidad de salida
para mostrar los resultados. El francés
Joseph Marie
Jacquard
inventó un sistema de tarjetas perforadas para
introducir los datos e instrucciones. En 1890 Hermann Hollerith
,
funcionario de la Oficina de Censos de Estados Unidos, ante la gran cantidad
de datos que debía procesar se le ocurrió aprovechar el sistema
de tarjetas perforada. Cada pregunta se respondía con un sí
(un agujero) o un no (sin agujero), nace así la codificación
binaria de la información, que se desarrollaría con
la lógica matemática y el álgebra binaria de Boole
.
A comienzos del siglo XX los aparatos administrativos,
tanto de los Estados como de las empresas, y el desarrollo militar, se
vuelven demasiado complejos. Cada día es más perentorio
inventar un sistema eficaz de tratamiento automático de la información.
En 1944
Howard
Aiken construye el primer ordenador de la historia,
MARK
1, formado por elementos electromecánicos,
y según el esquema de Babbage. Entre 1943 y 1946 se
construye ENIAC, la primera calculadora electrónica,
excepto la introducción y la salida de datos. Era capaz de realizar
5.000 sumas por segundo, pero era necesario
cambiar la configuración de los circuitos para cada problema. Además,
consumía gran parte de la electricidad de Filadelfia. En 1946
J. von Neumann
enuncia los principios del funcionamiento del ordenador
que no tienen que modificar su estructura para cada problema. La idea era
que
la memoria almacenase, además de los datos,
el
programa. Con estas ideas se diseña en 1951
UNIVAC I, el primer ordenador comercial. En
la década de los 50 IBM (Máquinas para
Empresas Internacionales) comercializa las series 6000 y 7000, que utilizan
válvulas
de vacío: la primera generación.
Estaban orientados al campo científico y militar.
En 1947 se inventa el transistor,
y en 1960 comienza a aplicarse en los
ordenadores. Es la segunda generación.
En 1965 se inventa el circuito integrado,
los ordenadores disminuyen de tamaño y reducen
su consumo eléctrico. Además, se
abaratan y se ponen al alcance de mucha gente. Pero es necesario
desarrollar lenguajes de programación para manejarlos. Es
la tercera generación. IBM comercializa las
series 360 y 370, y HP fabrica el 2116A: el primer ordenador
de oficina. En 1969 el ordenador
del Apolo XI hizo posible la llegada del hombre a la Luna. En 1970
aparece el primer microprocesador, que consiste,
básicamente, en una unidad central del ordenador,
sobre un circuito integrado. Es la base de los ordenadores actuales.
En 1977 Apple
comercializa el Apple II, un ordenador que integra
todas las funciones de oficina. En 1981 Sinclair comercializa
el
ZX81. Su bajo precio le permitió ser
el ordenador que popularizó la informática
en todo el mundo, con él el ordenador entró en el mercado
de masas. En 15 años un ordenador que costó mil millones
de pesetas (más de 6.000.000
EUR) y ocupaba varios armarios de dos metros de altura se ha convertido
en un objeto de museo. Cualquier ordenador de sobremesa es mucho más
potente y cuesta unas 150.000 pesetas (900
EUR).
Pero donde más profundamente ha incidido la microelectrónica es en el sector servicios, aumentando enormemente la productividad de los trabajadores y permitiendo que varios usuarios utilicen el mismo servicio en tiempo compartido.
Todos los servicios
se han visto afectados, y es raro que un trabajador
de este sector no tenga que tratar de alguna manera con un
ordenador. Tiene aplicaciones desde la medicina hasta el arte, así
como en educación, con los sistemas de enseñanza programada.
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