En Roma vivirían dos tribus: los latinos y los sabinos, después del legendario rapto de las sabinas, y sólo más tarde llegarían los etruscos. Estas dos tribus se irían alternando en el poder, y Roma tendrá por duplicado todas las instituciones. En un primer momento habría dos reyes: Rómulo y Tito Tacio. Pero muerto Tito Tacio, Rómulo comienza a construir la unidad de Roma. A este se le considerará el fundador de Roma. Creó un ordenamiento jurídico (norma de convivencia), repartió el pueblo en tres tribus, cada tribu en diez curias, y cada curia debía poner a disposición del ejército 100 infantes y 10 jinetes. Rómulo creó, para el gobierno de la ciudad, una asamblea de ancianos, el Senado, en el que se sentaban los jefes de los clanes. A su muerte, en el 716 a.C., fue divinizado con el nombre de Quirino.
Numa Pompilo (716-673 a.C.) sucedió a Rómulo y continuó su labor. Sistematizó los ritos, cultos y colegios sacerdotales, asimilando las corrientes religiosas que corrían por Italia. Una vez conseguida la unidad religiosa, Roma se lanza a la expansión territorial. Tulo Hostilio (673-641 a.C.) será quién inicie la expansión, que continuó Anco Marcio (641-616 a.C.). Anco Marcio comenzó a construir la gran ciudad de Roma con el primer puente sobre el Tíber y el primer acueducto.
Pero el ascenso
de Roma queda detenido por el expansionismo etrusco y griego. Durante el
reinado de Tarquino Prisco (616-578 a.C.),
sin embargo, se dedica a consolidar la ciudad de Roma: haciendo numerosas
obras públicas, como el foro, el circo, el templo de Júpiter
en el Capitolio o las cloacas. Trató de debilitar
a la aristocracia, a la manera de los tiranos griegos, promoviendo
una mayor participación popular en la vida pública. El etrusco
Servio Tulio (578-534 a.C.) le sucedió. Servio
Tulio sustituyó la división en tribus por un reparto
territorial, creando cuatro tribus urbanas y dieciséis rurales.
Tenían, ante todo, un carácter administrativo y fiscal. Para
la participación en la vida pública dividió
a la gente en seis clases, según el censo,
que debían armarse a la medida sus ingresos, lo que suponía
formar parte de la asamblea del pueblo. Cada clase se dividía en
centurias,
con un voto cada una. El número de centurias de cada clase dependía
de su riqueza y de su contribución al Estado. Así, las clases
ricas dominan el poder. Servio Tulio fue, también, el constructor
de la primera muralla. A Servio Tulio le sucede, después de asesinarlo,
Tarquino el Soberbio (534-510 a.C.). Los abusos de
poder de Tarquino y su familia provocaron una revolución. En el
510-509 a.C. es derrocado y se proclama la república.
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