Pero dada la posición de la ciudad, en una importante ruta comercial, cada vez más los romanos se dedicaron al comercio; principalmente de productos agrícolas, ganaderos, sal, manufacturas etruscas e importaciones griegas y fenicias. Hasta mediados del siglo IV a.C. Roma no acuñó moneda, y se pagaba con el peso en bronce.
La escritura se introduce entre finales del siglo VII a.C. y principios del siglo VI a.C., con un alfabeto propio. La escritura se utiliza para fijar textos jurídicos, transmitidos por tradición oral, y los documentos privados.
La base de la estructura social fue la familia y la gens. La familia era el conjunto de persona que estaban sometidas a la patria potestad. Era la unidad básica de explotación agraria, que incluía a los esclavos, el ganado, las tierras y la vivienda. La patria potestad daba al cabeza de familia un poder total, pudiendo decidir, incluso, sobre la vida y la muerte. Además, era el único titular de los bienes patrimoniales. La sumisión a la patria potestad no dependía de la edad, y duraba hasta que el páter familia moría o transmitía su poder. La gens la constituían los descendientes de un páter familia, generalmente legendario. Probablemente, en un primer momento, la gens era la titular de los bienes patrimoniales.
Desde el comienzo, la sociedad romana se dividió en tribus y curias, que eran, más que nada, unidades de reclutamiento militar y de decisión política. Eran las curias las que se reunían en las asambleas populares o comicios. Con la reforma de Servio Tulio la división en tribus pasó a ser territorial, por lo que se liberó de la dependencia de la gens.
La sociedad estaba estructurada en clases. Los patricios constituían la clase dominante: la aristocracia. Los plebeyos eran la clase baja: pequeños propietarios pobres, artesanos urbanos y comerciantes. Inicialmente no pertenecían a la gens, y estaban excluidos de los cargos públicos. Además, existía la clientela: un grupo social jurídicamente libre pero sujetos a sus patronos por dependencias de tipo personal. El patrono le daba protección y a cambio cultivaba las tierras que recibían del patrono, algo similar a la dependencia feudal. En la misma situación estaban los esclavos, pero estos no tenían libertad jurídica.
El régimen político estaba dominado por el rey. El rey es un jefe militar, religioso y judicial. El poder unitario del rey, cuando asumía las facultades políticas, ejecutivas y legislativas, se denominó impérium. Junto al rey aparece el Senado, asamblea constituida por los jefes de los gens, como órgano consultivo. La asamblea de pueblo agrupaba a las curias, cada una con un voto. Inicialmente no tenía funciones legislativas y debía reconocer el impérium del rey. El ejército tenía carácter gentilicio, pero con la reforma serviana pasó a ser territorial, y cada soldado debía costearse su propio equipo, ayudado por su curia; que debía equipar a cien soldados: una centuria.
Para los romanos,
la religión era, ante todo, el temor a lo sobrenatural.
En Roma, la religión tenía dos vertientes: una pública,
el culto estatal, y otra privada, el culto a los lares familiares.
Como en Grecia, la religión no era un asunto de religiosidad personal;
más bien tenía un carácter contractual.
Se honraba a los dioses si estos les protegían. En principio, carecen
de imágenes, templos y doctrinas, aunque se instituyen ritos para
atraer el favor de los dioses. El panteón romano se creó
influido por el griego y el etrusco. Los dioses son casi los mismos, aunque
cambien de nombre. El culto a los muertos llevó a deificar a los
reyes, y más tarde a los emperadores.
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