Su historia
está llena de guerras contra las ciudades vecinas. Se distingue
seis
períodos: Obeid, Uruk, protodinástico, Imperio acadio,
gutos y III dinastía de Ur. El período de
El
Obeid
(4200-3500
a.C.) es de base neolítica,
pero
con unas instituciones políticas profundamente novedosas, dominadas
por los sacerdotes. El período
Uruk (3500-2900
a.C.)
es heredero del anterior; sobre todo en religiosidad, que se erige como
norma de vida social y política. Aparece el cobre, el torno de alfarero
y un sistema de símbolos para la contabilidad del templo. Para la
división del círculo, el año y el día, recurren
al sistema sexagesimal. En
el período
protodinástico
(2900-2370
a.C.) se acentúa el progreso
cultural
anterior. Aparecen los primeros palacios separados del templo, lo que
indica
que la clase guerrera se está independizando de la sacerdotal. El
primer rey sumerio documentado, Mesilim, pertenece a esta época.
Pero se conocen otros, como Lugalzagesi que construyó un imperio
desde Mesopotamia hasta el Mediterráneo, aunque no logró
romper la estructura de la ciudad estado. Ya estamos en la Edad del
Bronce.
El período del Imperio acadio
(2370-2150
a.C.)
surge cuando la ciudad de Kish se impone al imperio de Lugalzagesi,
capitaneada
por Sargón, que fundo una
nueva capital: Acad
.
Aparecen así los acadios, con una unidad política notable.
El Imperio acadio cayó en
la anarquía
y los
gutos (2150-2050
a.C.)
conquistaron el país. Los gutos eran un pueblo nómada del
Kurdistán que sufría el empuje de las hordas de la estepa.
Los gutos establecieron su capital en Arapja y desde allí asolaron
el país. Para detener las razias de los gutos, Utujengal se hace
con el poder en Ur, iniciando el periodo de la III
dinastía de Ur (2050-1955 a.C.);
pero
es con el reinado de Urnamu cuando Sumeria alcanza los mayores logros
de
su civilización. Gracias a la paz se pudieron abrir las vías
comerciales, pero caerá ante el empuje de los pueblos semitas y
los bárbaros, hacia el año 2000 a.C.
En Mesopotamia
también se desarrollan las culturas de Babilonia
y Asiria, que durante el
segundo milenio se desenvuelven
al margen de las grandes revueltas. Tras la caída de la III dinastía
de Ur surgen estas ciudades.
Babilonia
fue fundada por tribus semitas a orillas del Éufrates. Hacia el
1815 a.C. Sumu-Abum funda la
primera
dinastía, la amorrea,
a la que pertenecerá
Hamurabi
(1730-1670 a.C.). Hamurabi
someterá toda la
región, organizará el Estado y pondrá por escrito
un cuerpo legislativo: el código
de Hamurabi.
Para ello hubo de centralizar el poder, tanto político como religioso.
Babilonia caerá bajo el poder de los hititas
(1515
a.C.), y sólo resurgirá
durante
el reinado de Nabucodonosor
I (1140
a.C.).
Los asirios tienen una
historia paralela. Su poder
se consolida hacia el 2000 a.C.,
tras la caída
de la III dinastía de Ur; desde su capital Asur.
Es una civilización imperialista y agresiva, políticamente
absolutista y militarista. Pero el país queda atrapado entre el
expansionismo babilónico y el hitita.
En Mesopotamia,
a diferencia de Persia y Egipto, florecieron las ciudades
estado, pero con rasgos muy similares. La base de la vida económica
era la agricultura de regadío y el pastoreo. Pero había personas
que no vivían del campo, como el rey y su corte y los sacerdotes.
Además, había artesanos, escribas, artistas y administradores,
amén de comerciantes, que utilizaron la moneda. El rey tenía
poder absoluto, derivado de Dios. En la guerra fueron los primero en
utilizar
carros y caballos. Su ejército era muy complejo. Utilizaron un sistema
de escritura cuneiforme,
desde mediados del IV milenio
a.C.,
lo que les permitió tener una literatura;
introdujeron el
sistema
sexagesimal para contar; crearon el código
de Hamurabi y su arte fue
floreciente.
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