Los griegos siempre temieron a un imperio tan fuerte como Persia. Pero, además, ahora temían a Ciro (579-529 a.C.), un gran rey conquistador. Las ciudades griegas de Asia pagaban parias a Ciro, y con eso mantenían su independencia. Tras la muerte de Ciro, asumió el poder otro rey conquistador: Darío (550-486 a.C.). Darío amenazaba el espacio griego, y conquistó las ciudades jónicas. Aristágoras, tirano de Mileto, se proclamó independiente y apeló a la solidaridad de las ciudades griegas contra los persas; pero sólo Eretria y Atenas le respondieron. Comenzaron así las guerras médicas.
Darío no hacía distinciones entre las polis griegas y pretendía conquistar toda la Hélade. Atenas construyó una gran flota para hacer frente a los persas, y será en la batalla de Maratón donde les venzan. A la muerte Darío, le sucede Jerjes (486-465 a.C.), también un rey conquistador. Ante los planes conquistadores de Jerjes se constituye la Liga panhelénica, en el 481 a.C., bajo la presidencia de Esparta. La segunda guerra médica también la ganó Grecia. Para consolidar la victoria era necesario hacer del Egeo un mar griego, y para ello Atenas consolidó su flota y dominó el mundo helénico.
De esta crisis sale favorecida una pequeña potencia, Macedonia, que de la mano de Filipo II (359-336 a.C.) y Alejandro Magno (356-323 a.C.), conquista toda Grecia y la unifica en un solo reino. Filipo II construyó un ejército moderno y se lanzó a la conquista de Grecia. Alejandro Magno hereda un reino unificado y bien organizado, y con la suficiente fuerza para lanzarse a la invasión de Persia, en la que gobernaba un rey débil: Darío III. Alejandro conquistará Persia, Siria, Egipto, y crea un gran imperio, en el que él es el rey absoluto. La concepción griega del mundo se desvanece. Alejandro acuñará monedas con el patrón ateniense, que serán de curso legal en todo el mundo helénico, y fundará ciudades.
A la muerte de Alejandro el imperio se desintegra, por los intentos de independencia y de recuperar la democracia, pero no se recuperó el sistema político anterior. Antípatro recibió Macedonia, Lisímaco Tracia, Antígono parte de Asia Menor, Meleagro Fenicia, Laomedón Siria, Seleuco Babilonia y Tolomeo Lagos Egipto. Surgió, así, un nuevo sistema de monarquías helénicas: la época de los diácodos. Pero estos caerán ante una nueva potencia: Roma.
Durante la época
helenística la cultura griega se hace universal.
El arte sirve de modelo a las nuevas culturas, el griego
será la lengua culta, la literatura y el teatro, la tragedia,
vive un periodo de esplendor con Esquilo, Sófocles y Eurípides.
En filosofía, tras los presocráticos,
continúan las grandes escuelas de Sócrates, Platón
y Aristóteles y aparecen los estoicos, los epicúreos, los
cínicos, etc. La religión se unifica
en los mitos. Se produce un sincretismo con otras religiones y aparece
el monoteísmo. La magia sigue estando muy presente. Y no se perderá
la labor urbanística de los clásicos. Esta es la gran época
de los grandes científicos. La cultura griega ha dejado conquistas
decisivas en el progreso de la civilización occidental.
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