Presentación > Ciencias Sociales > Sociedad actual > Movimientos sociales >

El pacifismo en España

     La sociedad española se incorpora muy tarde a los movimientos pacifistas. Hasta 1978 estuvimos bajo el signo del franquismo, en el que el modelo de organización, por excelencia, era el militar y se cultivaba el culto a la violencia, la juventud y los valores patrióticos militares.

     Tras la ley de Libertad Religiosa de 1976 algunos testigos de Jehová se niegan a hacer el servicio militar obligatorio. Pero será el caso de José Luis Beunza el juicio por objeción de conciencia que más repercusión tenga, por ser el más publicado y seguido de la época. José Luis Beunza es un católico que en sus argumentos utiliza el Nuevo Testamento, y la encíclica Pácem in Terris, del papa Juan XXIII. Su juicio será una farsa en la que no se le permite la defensa, ni leer sus alegaciones, y es condenado a hacer el servicio militar en la Legión. Después de pasar por la prisión de Valencia, en 1971.

     La constitución de 1978 reconoce el derecho a la objeción de conciencia, en su artículo 30, y desde el primer momento comienzan a declararse objetores al servicio militar. Pero falta una ley de Objeción de Conciencia que los regule; y estas personas estarán en una situación alegal. No se les puede negar su objeción de conciencia, pero no hay una ley que diga lo que tienen que hacer.

     La ley de Objeción de Conciencia llega en 1984. Desde el primer momento es contestada por todos los movimientos de objetores establecidos en España, particularmente el MOC (Movimiento de Objeción de Conciencia), lo que provocará el fenómeno de la insumisión. Los insumisos usan la estrategia de la desobediencia civil y se niegan a hacer tanto el servicio militar obligatorio como la prestación social sustitutoria que establece la ley. El motivo fundamental es que los mecanismos que establece la ley para declararse objetor, y la propia prestación sustitutoria en sí, no son considerados adecuados, justos, ni constitucionales, por los grupos de objeción de conciencia. El que una persona sea objetor depende de un tribunal de evaluación que decide si puede serlo o no. Se rechazan a todas aquellas personas que en algún momento hayan intentado entrar en el Ejército. No se contempla la objeción sobrevenida, con lo que no se reconoce que una persona pueda cambiar de opinión una vez conocida la realidad. Por otro lado, la prestación social sustitutoria tiene dos defectos: en primer lugar dura más que el servicio militar obligatorio, lo que se considera un castigo, y nadie puede ser castigado por ejercer un derecho reconocido en la Constitución; y por otro, generalmente, los puestos en los que se realizan pueden ser cubiertos por trabajadores sociales, con lo que se ocupan puestos de trabajo, cosa que prohíbe expresamente la propia ley. No obstante, una resolución de la Unión Europea obliga a aceptar como objetores a todas aquellas personas que lo declaren. En 1997 el Partido Popular, en el gobierno, presentó una ley para hacer un ejército plenamente profesional en el año 2002.

     A partir de la promulgación de la ley de Objeción de Conciencia, en España los objetores aumentan espectacularmente, hasta el punto de desbordar a la Administración. Con el anuncio del fin del servicio militar obligatorio los objetores de conciencia aumentan aún más, llegando a los máximos históricos. Una vez producida la profesionalización del Ejército la objeción de conciencia y el movimiento pacifista en España debe cambiar radicalmente.

Volver


Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Se autoriza el uso con licencia GFDL.
Web recomendada Enciclopedia Libre en Español

Tweet