Los primeros grupos
ecologistas en España surgen en la década
de
los 60, y sus primeras actuaciones se centran en contra
del plan energético nacional (PEN), que prevé para
España la instalación de varias centrales
nucleares.
La reacción antinuclear es muy fuerte, en muchos municipios, contra
las autoridades franquistas del gobierno (los alcaldes
también
son franquistas), y en muchos casos se consigue que la central no se
construya.
En un principio, el movimiento
antinuclear es vecinal,
la única manera en la época de asociarse, pero con la llegada
de la democracia en 1978 el movimiento ecologista se
desarrolla extraordinariamente, apareciendo en los años
80,
grupos en todas partes, que tienen gran calado social.
Ha esta expansión
no son ajenos los medios de comunicación,
y
en especial la labor divulgativa
que en aquellos años
hacen Félix Rodríguez de la Fuente y
Jaques
Cousteau.