En América latina son habituales los escuadrones de la muerte y la persecución social, que actúa con total impunidad contra los sectores más desprotegidos de la población. En países como Colombia o Brasil son habituales los niños de la calle, que viven a la intemperie o en las alcantarillas, de la mendicidad, la delincuencia y la prostitución, los garimpeiros, que frecuentemente son asesinados por pistoleros a sueldo de las familias ricas o los empresarios hosteleros de las zonas turísticas.
En Colombia Perú y Bolivia tenemos añadido el problema del narcotráfico, que controlan ciudades enteras e incluso Estados. Este dilema se da también es países como Tailandia, Laos o Afganistán. En los países del sureste asiático nos encontramos con el problema de la prostitución infantil y la esclavitud de los niños, un mal endémico mantenido para los turistas de los países ricos. Aunque podemos encontrar este fenómeno en cualquier parte del mundo.
Son, también,
muy frecuentes los problemas de racismo;
como los
que se dan en Sudáfrica y la
región
de los Grandes Lagos, que periódicamente degeneran en
genocidios
y guerras civiles en los países de la zona: Ruanda, Burundi, Zaire
(Congo), Uganda, Tanzania, Angola, Nigeria, Liberia, Somalia, Etiopía,
Sierra Leona, etc. Aunque se presentan en otras partes del mundo, como
el conflicto entre Indonesia y Timor Oriental, que se produjo con
motivo
del referéndum por la independencia el 7-06-99, tras la anexión
(1976) por parte de la Indonesia de Suharto
.
La situación degeneró en un proceso de violencia incontrolada
que hizo necesaria la intervención de los Cascos Azules. Timor alcanzó
la independencia el 20 de mayo del 2002 gracias a la labor diplomática
de la ONU.
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