Presentación > Ciencias Sociales > Regímenes políticos > Fascismo >

La política económica

     A pesar de proclamarse anticapitalistas, los fascistas restituyen el capitalismo privado de las grandes compañías, eliminando la competencia y creando monopolios estatales. Se hacen exoneraciones fiscales en favor de la burguesía capitalista. Se prohíben abrir nuevas industrias, para eliminar la competencia. Se crean instituciones corporativas y monopolios que mantiene el mercado intervenido. Todos los productores están obligados a tomar acuerdos y cumplirlos. El Estado saca a flote las empresas deficitarias, pero manteniéndolas privadas.

     El Estado es el gran cliente de las grandes empresas: haciendo numerosas obras e impulsando la industria de guerra. Los recursos se obtienen de los impuestos y de la deuda pública. Crean, así, un circuito cerrado de la economía nacional, protegida y autárquica.

     La industria ligera, y la pequeña burguesía, son los grandes perjudicados de este sistema, puesto que no tiene la protección del Estado.

     Al final, este sistema acabará provocando la segunda guerra mundial y morirá con ella.

Volver


Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Se autoriza el uso con licencia GFDL.
Web recomendada Enciclopedia Libre en Español

Tweet