El Parlamento surge de la voluntad popular a través de unas elecciones directas. Por regla general el voto es universal, libre y secreto, aunque puede no serlo. Es el poder legislativo.
El Gobierno surge de la mayoría parlamentaria. Es el poder ejecutivo, aunque suele tener la iniciativa legislativa ante el Parlamento.
La Justicia se administra en nombre del pueblo por jueces y magistrados independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la Ley.
Teóricamente, los tres poderes son iguales, aunque el ejecutivo suele dominar al legislativo, al ser el Parlamento quien decide el gobierno. Esta es una democracia representativa, no directa, salvo en las elecciones, en la que el pueblo delega su poder en el Parlamento. Es un sistema típico de la concepción liberal burguesa del Estado.
La constitución es el marco en el que se definen las relaciones entre poderes y con el pueblo, los derechos y deberes, y la forma del Estado. Es la garantía última de que todo el sistema funciona, todo se remite a ella y nada puede ir en su contra.
El Reino Unido no tiene constitución escrita, pero asume la Declaración de los Derechos Humanos y diferentes textos legislativos que hacen las veces de constitución. Estos textos son fácilmente modificables.
En su estructura política el primer ministro ha llegado a desplazar, en el referente de poder, al rey, que es el jefe del Estado. El Parlamento tiene una función legislativa. Es el origen y en referente de todos los demás sistemas democráticos.
En este sistema tiene una importancia muy grande la descentralización política y administrativa. Los poderes locales poseen una alta cuota de autogobierno.
El Estado está controlado por diferentes grupos de presión, que defienden intereses encontrados: la oposición, la prensa, el proletariado, los sindicatos, el empresariado, etc.
El sistema de partidos traduce en la vida política el poder de los grupos de presión, y sus programas políticos las aspiraciones de cada uno.
Las elecciones son el requisito formal, y civilizado, para asumir el gobierno y el poder. Sin ellas el sistema no se sostiene.
Si un grupo de poder es demasiado influyente la corrupción se implanta con facilidad como forma habitual de gobierno, en toda la vida política. Ni siquiera es necesario que tome el poder.
Este sistema, tan parecido formalmente a los regímenes parlamentarios, es el típico de las democracias débiles del Tercer Mundo, en las que hay grandes desigualdades sociales y grupos de presión económicos que imponen su criterio a las grandes masas de población. No es raro que se den guerras civiles por la conquista del poder o fraudes electorales.
El presidente tiene derecho de veto sobre las leyes aprobadas por el Congreso; y el Congreso puede negarse a aprobar las propuestas por el presidente, ya que no necesariamente el presidente ha de contar con la mayoría parlamentaria. Los conflictos más habituales se presentan a la hora de la aprobación de los presupuestos.
Este sistema puede ocultar ambiciones personales de poder de base oligárquica, sin sujeciones democráticas que degeneran en dictaduras militares, como las de América latina de los años 70, aunque funciona perfectamente en Estados Unidos, y es el existente en países como Perú o Venezuela.
Para gobernar es necesario tener un conocimiento constante del estado de la opinión pública. El presidente ha de ser un líder de masas.
Este Pentapartido está casi continuamente en crisis. Ello implica un cambio de personas en el gobierno, pero no de orientación política. La situación no se resuelve ni con nuevas elecciones.
El ejecutivo es bicéfalo y se reparte entre el presidente de la República y el presidente del Gobierno. Existen dos cámaras con las mismas funciones, lo que supone una gran lentitud legislativa.
El sistema está viciado por la corrupción y la mafia, que domina parte del poder político. Entra en crisis en los años 1993 y 1994, con el fin de la guerra fría.
El régimen francés consta de dos cámaras, una popular: la Asamblea Nacional, y otra conservadora: el Senado. Estas cámaras se renuevan cada nueve años, eligiéndose un tercio de la cámara cada tres años, por un procedimiento indirecto. Se trata, pues, de un parlamentarismo corregido.
El presidente de la República es elegido por sufragio universal, libre y directo, pero ha de ser apoyado por la mayoría parlamentaria. Se elige cada cinco años, lo que implica que puede haber una mayoría parlamentaria de un partido y un presidente de la República de otro. A esta situación se le denomina cohabitación, y suele ser un periodo de fuertes luchas políticas.
Este es un régimen alegal, por lo que una de las primeras medidas es suspender la constitución e instaurar la censura de los medios de comunicación de masas. Suele crear un cuerpo legal a su medida que le ampara, aunque no siempre se respeta.
La oposición, los partidos políticos y los sindicatos, son reprimidos a través de una campaña de terror.
El presidente es un dictador que asume todos los poderes efectivos. No hay división de poderes, él es el ejecutivo, tiene una influencia decisiva en el Parlamento a través del partido único, y ejerce un control ideológico y policial en la justicia, de la cual, muchas veces, prescinde. La corrupción es la forma habitual de gobierno.
El régimen teocrático más representativo es el Vaticano, que es una monarquía absoluta de carácter electivo entre los miembros de la Iglesia católica. Es el más influyente de todos.
El segundo régimen teocrático más influyente en el mundo es Irán, que a través de un proceso revolucionario, desde 1971, ha extendido su influencia por todo el mundo islámico. Es un régimen de partido único y tiene en el Corán su fuente legal por antonomasia. En Afganistán el régimen de los talibanes también es teocrático e islámico, pero su intransigencia, la dictadura social, la guerra civil permanente y la campaña de terror contra su propia población le ha quitado influencia en el mundo islámico.
Un caso a parte es el de Israel, que más que un régimen teocrático es un régimen confesional, aunque dominado por los integristas judíos. Israel fue creado en 1948 por la ONU, como país para los judíos. Es, pues, un Estado judío en el que la religión está indisolublemente ligada a su existencia. Por las características de confesionalidad del Estado, y su emplazamiento en Palestina, ha estado siempre en guerra con el mundo árabe, particularmente con los palestinos.
Más abundantes son los regímenes confesionales. Regímenes católicos son: Irlanda y alguna dictadura militar. Inglaterra es oficialmente anglicana. Pero los más abundantes son los países islámicos, donde el Corán es parte esencial de la Ley, aunque no la única. Además, en todos los países, el Estado apoya a la confesión mayoritaria.
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