Francia es la cuna de la Ilustración, en el siglo XVIII. Franceses son también los principales racionalistas y positivistas; y francesa es la Enciclopedia que tanto influyó en las nuevas concepciones que del mundo se fueron imponiendo tras a la revolución.
Pero Francia
es, también, uno de los principales
países
absolutistas, con un absolutismo autoritario que ostenta
Luis XIV,
como ejemplo del despotismo ilustrado. En el siglo XVIII se
impone la fe en las posibilidades de la ciencia; con la
física,
que renovaría Newton
,
como paradigma. Se cree en la bondad del
hombre, y en la
maldad de la sociedad; ideales románticos que van tomando
cuerpo; y se impone el culto a la razón, que triunfará en
el siglo siguiente. La búsqueda del bien propio es, en definitiva,
la búsqueda del bien común. Para ello es necesario que se
impongan los principios de libertad y
propiedad. Se
confía en la educación para
renovar
las concepciones del pueblo: por eso Diderot
y D’Alembert
publican La Enciclopedia. Se imponen los sentimientos
antirreligiosos de la mano de Voltaire
,
Diderot y D’Alembert, y se formula el concepto
de libertad;
pero no de democracia, ya que se apuesta por un soberano
ilustrado.
En economía triunfan los economistas fisiócratas, que afirman que la riqueza depende de los recurso, y por lo tanto esta es limitada.
Montesquieu pone especial énfasis en el valor de la libertad y la forma de asegurarla. Para él, el Estado es libre cuando el poder detiene al poder, por lo que propone la división de poderes, entre el: legislativo, ejecutivo y judicial.
Sin embargo, para Montesquieu existen una amplia gama de poderes intermedios entre el individuo y el Estado, como son la nobleza, los municipios, la Iglesia, etc. Estos poderes son autónomos.
Según Rousseau, la sociedad es profundamente injusta y hace perverso al hombre. Es el mito del buen salvaje. Para Rousseau la sociedad ha perdido la libertad y hace que la pierda el hombre que vive en ella; debido a la existencia de la división del trabajo y de la propiedad privada, que provocan el dominio del hombre por el hombre.
Rousseau propone el modelo de contrato social, como modo de defenderse de los desastres naturales. En él se determinan los valores morales, el lenguaje, el derecho, etc., que son adquiridos por el hombre en sociedad; es decir, son normas inventadas, y por lo tanto se pueden cambiar. Sin embargo, y a pesar de todos los males de la sociedad, no es deseable volver a la situación primitiva, aunque se hace necesario restaurar en la sociedad la libertad individual y eliminar las desigualdades. El contrato social supone la entrega de todos los derechos a la comunidad, no a un soberano, por lo que la voluntad general busca siempre el bien común. La soberanía reside en la comunidad, el gobierno, la monarquía, la aristocracia o la democracia, han de hacer siempre lo que la voluntad general demande. Las leyes deben aprobarse en referéndum. Rousseau concibe la voluntad general como absoluta e infalible, pero para ello es necesaria la educación, para tener una moral social común. Si es necesario, se deben censurar las opiniones y la religión, para evitar la corrupción ideológica.
El Estado debe regular la actividad económica para evitar excesivas desigualdades, aunque las desigualdades sean inevitables.
Este tipo de sociedad se puede conseguir con la dirección de un grupo de ciudadanos virtuosos. Para Rousseau la libertad sigue teniendo su concepto clásico de participación en la res pública, no como libre albedrío.
David
Hume
(1711-1776) es uno de los principales filósofos positivistas. Es
materialista, lo que supone una peculiaridad. Es un empirista radical
que
pone de relieve las limitaciones de la razón para conocer la realidad.
Niega la relación causa efecto y la posibilidad de conocimiento
del mundo externo, y la pretensión de objetividad racional.
Hume niega, también, el supuesto del contrato social, afirmando que lo que une a los hombres es la simpatía y la utilidad. Su obra más importante es Ensayo sobre el entendimiento humano.
Burke defiende la legitimidad de los derechos en su forma concreta, reconocidos por la sociedad. Aboga en favor de los derechos e instituciones tradicionales y está en contra de la innovación. Para Burke la racionalidad social y política es esencialmente histórica más que individual.
Según Burke, el estado natural del hombre es la vida en sociedad. El derecho natural es, como concepto previo y absoluto a la vida en sociedad, una pura especulación. Los derechos son fruto de la vida social. Esto no quiere decir que niegue la existencia de unos derechos naturales del hombre sino, que estos no son absolutos, y están matizados por la vida en común. Son obvios los derechos a la vida y a la propiedad. Derechos tienen todos los hombres, pero no sobre las mismas cosas, ya que la igualdad es algo contra natura.
Burke es partidario de las reformas en las instituciones que funcionen mal, pero no de la innovación ni de suprimirlas. Tampoco es partidario de la reforma de toda la estructura y sí de que los representantes del parlamento sean elegidos por toda la nación.
Thomas
Paine
(1773-1809) es uno de los primeros filósofos de EE UU aboga por
el sentido común en las relaciones sociales,
que deben estar especificados en los
Derechos del hombre.
Paine se apoya en Burke para elaborar sus teorías. Propuso el sufragio
universal y la democracia parlamentaria. Colaboró en la
Declaración
de los Derechos del Hombre de la Constitución
americana,
que es la primera constitución escrita del mundo, en 1787.
Thomas Paine aboga por la libertad individual, la defensa de la nación, la propiedad y el respeto a los demás, como elementos fundamentales para vivir en sociedad. Escribió obras como El sentido común, Los derechos del hombre y La edad de la razón.
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