En literatura, como en el resto de las artes, se busca la serenidad y la calidad estética, según los cánones antiguos. Los temas preferidos son los bucólicos, pastoriles, caballerescos, la muerte serena y el amor (como los describen el arcipreste de Hita o Jorge Manrique).
El teatro
abandona las iglesias como ámbito exclusivo de representación
y se hace profano. Se
representa en corrales
de comedias. Es en Alemania
donde primero se
da este proceso, con el fecundo Hans
Sachs, que toca todo tipo de temas, en Inglaterra
trabajará
el universal William Shakespeare
,
un gran autor de comedias y tragedias en las que se observa la
transformación
humana de sus personajes durante la obra. También
Ben
Johnson
es un importante autor de teatro, mucho más moralista y reformador.
En España destacaron Juan
del Encima, Gil Vicente,
Lope de Rueda, Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Lope de Vega
un prolífico autor que compone sus obras con tipos fijos y utiliza
las voces populares.
En la narrativa triunfa la lengua vernácula sobre el latín como medio de expresión culta, el gran reformador de la narrativa es Miguel de Cervantes, que define la novela moderna.
El siglo XVI es del Renacimiento, en el que todas las artes: arquitectura, escultura y pintura tienen un desarrollo extraordinario. Sus tipos han sido, hasta hoy, los cánones más populares de belleza.
La ciencia
también tiene un desarrollo importante, al abandonarse la Escolástica
y definirse el método científico
de
investigación. Destacan los científicos como Copérnico,
Kepler
y Galileo, que definen un nuevo concepto de universo, Torricelli
que descubre y mide la presión atmosférica, Miguel
Servet y William Harvey
que descubren la circulación de la sangre, etc., todos
ellos tuvieron problemas con la Iglesia por defender sus
teorías,
y es que la nueva mentalidad se imponía poco a poco, y entre los
hombres más cultos.
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