Picasso
está en el origen de la creación del cubismo y es
su representante pictórico más destacado. Pero también
es su inventor teórico,
junto con Georges Braque
y Juan Gris. Sus planteamientos son totalmente inéditos en el arte.
Crea
un nuevo lenguaje pictórico y estético que implica
una nueva relación entre el espectador y
la obra de
arte. El espectador no se puede quedar contemplando sin
más
la obra, sino que debe reconstruirla en su mente para poder
comprenderla.
La
pintura es algo mental, el espectador
interpreta
la realidad según las pautas que da la obra y se convierte en artista,
en creador. La nueva
estética se
desliga completamente de la interpretación o la semejanza con la
naturaleza, lo que significa que la obra de arte tiene valor
en sí misma, como medio de expresión de ideas. Esta
desvinculación de la naturaleza se consigue a través de la
descomposición
de la figura en sus partes mínimas, y pintadas de forma
geométrica.
Esta descomposición no es casual, sino que está muy estudiada
y calculada, para permitir la recomposición mental de la
figura.
El cubismo es un arte creado, es un nuevo lenguaje y una nueva estética, un replanteamiento integral de la pintura y las artes plásticas. Hasta el momento, ni los más radicales fovistas se habían atrevido a romper con el lenguaje convencional y sensitivo que representaba, en mayor o menor grado, la naturaleza, desde los tiempos griegos. Pero el cubismo rompe con todo eso; es un arte mental no sólo en las formas sino en la concepción de la obra. Para comprender un cuadro hay que pensarlo. Hará un replanteamiento de la obra de arte, de lo que son las formas, de la luz, la perspectiva, el movimiento, el volumen, el espacio, el color, etc. Todo ello exige del espectador un esfuerzo mental para reconstruir la figura, que no se observa a simple vista. En el cubismo no es el color, sino la línea la que crea la figura y compone el cuadro. Sus obras no son producto de la casualidad sino de un proceso de creación meditado y consciente.
El cubismo se
pregunta, también, por los problemas del
volumen y
del espacio. Su ruptura con la tradición renacentista e
impresionista
es total, y busca un nuevo espacio
pictórico
para sus formas. Una de las características del cubismo es su representación
en blanco y negro, consecuencia de su desvinculación con
la naturaleza e influido por la fotografía, para facilitar la lectura
del cuadro. El cubismo se preocupa por la representación del movimiento
y por lo tanto del tiempo:
de la cuarta dimensión.
El tiempo cobra un nuevo significado tras la teoría de la relatividad
de Einstein
.
El cuadro cubista pretende representar,
al mismo tiempo,
todas
las formas posibles de ver una figura, esto implica que el
espectador
está obligado a mover los ojos para
recomponer la
figura. El color ceniza, el blanco y el negro, ayudan a la
reconstrucción
del cuadro. La cuarta dimensión está en la mente humana,
vemos el mundo con movimiento, con el paso del tiempo, y eso es lo que
pretende captar el cuadro cubista.
El cubismo
cezaniano
se caracteriza por sus formas identificables, que son reducidas a
formas
geométricas puras. Se trata más de un protocubismo
que una nueva estética.
El cubismo analítico se caracteriza por la descomposición de la forma y de las figuras en múltiples partes, todas ellas geométricas. Su objeto es conocerlas, examinarlas y ordenarlas por separado. Es el cubismo más puro y el de más difícil comprensión. Es la auténtica la estética cubista, la creadora del nuevo lenguaje.
El cubismo sintético se caracteriza por potenciar las partes más significativas de la figura, reduciéndola a sus formas geométricas más puras. No es un cubismo simplificador, pero sí de más fácil lectura. Está altamente estructurado y se potencian las partes más significativas, o que se quiere resaltar.
Tras la época
clásica del cubismo aparecen tres escuelas:
la Sección Áurea (o Sección de Oro),
que pretenderá llevar las matemáticas a la pintura de manera
consciente, tanto en los ritmos como en las proporciones de la
descomposición
cubista; el
orfismo es el cubismo
colorista, un tanto
evocador de sueños extraños, está muy cerca de la
abstracción pura; y por último está el purismo
de la Bauhaus
que reaccionó contra los excesos del cubismo y vuelven a las formas
simples y analíticas. Del cubismo surge una
nueva
técnica pictórica: el colage, al pegar en los cuadro
trozos
de realidad que facilitan su lectura, también
la inventa Picasso. Con el colage la palabra impresa entra
a formar
parte de la obra de arte. Pero el cubismo es, ante todo, la estética
que da el paso definitivo hacia la abstracción pura.
Georges
Braque
(1882-1963) es el otro gran creador del cubismo, más intelectual
que Picasso. Se mantiene siempre fiel a
la estética
cubista. Son características sus naturalezas muertas: Naturaleza
muerta en mesa de árbol, Casas en el estanque, La Roche-Guyón,
El portugués, Ceret: los tejados, El hombre del violín, Violín
y jarra, La mesa del músico.
Juan Gris (1887-1927) es el tercer gran cubista. Sus composiciones tienen una firme estructura y un ritmo armonioso. Su cubismo es, fundamentalmente, sintético y coloreado. Comienza a poner a sus obras títulos intranscendentes. Composición, El fumador, Las tazas de té, La celosía, Vaso y paquete de tabaco, El lavabo.
Como representantes
de la Sección Áurea tenemos
a Marcel
Duchamp
:
Retrato
de jugadores de ajedrez, Frenand
Leger, que se caracteriza por dar volumen a
los planos:
Jóvenes en un interior, Desnudos en el bosque,
Desnudos sobre fondo rojo, El hombre en la ciudad,
Kasimir
Malévich:
El leñador, y Piet
Mondrian:
Manzano en flor.
Entre los más
destacados del orfismo están
Robert
Delaunay
es su representante más destacado: La ciudad nº2, Ventanas
sobre la ciudad nº4, una ventana, Campo de Marte: la torre Eiffel
roja, Francis
Picabia:
Procesión
en Sevilla, y Frantisek
Kupka: Nocturno.
Dentro del purismo
está Amédée
Ozenfant que es el representante más
destacado: Naturaleza
muerta, Vida, y Le Corbusier:Guitarra
vertical.
Muchos de estos pintores evolucionarían hacia la abstracción pura y serán más conocidos por esa obra, lo que demuestra la vinculación del cubismo con la abstracción pura.
Entre los escultores
cubistas destacan Alexandre
Archipenko, (1887-1964) el gran escultor
cubista: Torso
negro, Cabeza, Estatuas de hierro del parque de la Universidad de
Kansas
City, Ossip
Zadkine
:
Cabeza
de mujer, Constantino Brancuçi
:
La
columna sin fin, Jacques Lipchitz
:
Marinero
con guitarra, Henri Laurens
:
Mujer
ante el espejo,
Raymond
Duchamp-Villon
:
Torso de hombre joven, Julio González:
Mujer
peinando sus cabellos, y Pablo
Gargallo: El profeta,
Bailarina, Estatua de Arlequín,
el escultor cubista más destacado.
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