La abstracción pura se enfrentó, y se enfrenta, a la incomprensión de la sociedad mucho más que los más radicales provocadores, y es que no tenía referentes históricos, era algo totalmente nuevo y opuesto al concepto de arte surgido en el Renacimiento, e incluso en la Antigüedad clásica. Se trata de un movimiento que simplifica las formas hasta perderlas, y quedarse en el color y las formas más puras. Incluso se va a prescindir del título, para que no haya referencias con la realidad. La obra de arte debe ser bella por sí misma, como objeto. El concepto de belleza y de obra de arte ha cambiado definitivamente.
El camino hacia
la abstracción pura comienza en 1910
a raíz
de la constitución por Kandinsky
del grupo Der Blaue Reiter
(El Caballero Azul) uno de los cuadros que Kandinsky expone en Múnich.
Vasily Kandinsky (1866-1944) es el gran teórico del arte abstracto. Escribe De lo espiritual en el arte, donde expone sus ideas. Es una auténtica reflexión sobre el arte, lo que es el arte y lo que es la obra de arte, y una declaración de principios. Su pintura está destinada a despertar la emoción en el espectador, en el que deben actuar sólo los sentimientos, pone a sus cuadros títulos abstractos, intrascendentes, actitud que imitarán, frecuentemente, los demás pintores. Puntas de arco, En alto, Lírica, Impresión V, Improvisación, Juicio universal; Amarillo, rojo, azul.
Paul
Klee
(1879-1940) tiene un carácter más
simbólico.
Transforma las figuras hasta hacerlas irreconocibles. El niño
en el paisaje, Composición, En el gris de la noche, Puerto y veleros.
Sus representantes
son Mijaíl
Larionov,
(1881-1964) Rayonismo rojo, Luz de la calle, y Natalia
Goncharova, (1883-1962) La
electricidad, Bosque verde.
Su influencia se extenderá
hasta la obra de
Paul
Jackson Pollock
,
Ojos
en la cabeza y Georges Mathieu
,
Capetos
por todas partes.
En el op-art
encontramos a Víctor
Vasarely:
Triond,
Supernova, Yaacov Agam
,
con sus cuadros en relieve, Doble metamorfosis III,
Briget
Riley: Current, Jeffrey
Steele
:
La
volta,
Richard
Anuszkiewicz
:
Iridiscencia,
Michael
Kidner
:
Azul,
verde, violeta y marrón.
El arte
cinético es la escultura del movimiento. Hacia 1922
surge una nueva forma de entender la escultura que pretende
abandonar el estatismo de la escultura tradicional.
Aparecen, así,
los
móviles, que se harían tan populares tras la segunda
guerra mundial. Estas obras pueden
moverse por la acción
del espectador, el viento o un motor eléctrico. Para sus
obras utilizan todo tipo de materiales,
como chatarra,
que una vez pintada tiende a
perder
la tercera dimensión para ser vistos desde un solo punto.
Se identifican con la pintura, se
simplifican las formas
y se tiende a la abstracción pura. Este movimiento está
muy vinculado a la Bauhaus
.
Una vez superado su impacto inicial, el arte cinético ha entrado
en los hogares de gracias a los móviles de vivos colores que se
colgaron encima de las cunas de los bebés, y en los juguetes de
movimiento continuo que se pusieron de moda en la década de los
80.
En el arte
cinético encontramos a escultores como Laszlo
Moholy-Nagy: Moduladores del espacio,
Man
Ray: Objeto de construcción,
Alexánder
Rodchenko: Construcciones colgantes,
Marta
Boto: Rotaciones cinéticas, Anillos
en movimiento,
Nicolás
Schoeffer
:
Efectos
de luces sobre prisma de hielo,
Gregorio
Vardenaga: Rotaciones cinéticas,
y Alexánder
Cálder:
Móvil estable.
Otros
artistas abstractos son Frantisek
Kupka:
Líneas animadas, William
Scott
:
Negro,
arena y ocre, Giuseppe
Santomaso:
La hora de las cigarras,
Pierre
Soulages
:
Pintura,
Egill
Jacobsen
:
Bosque
cósmico,
Gustave
Singer
:
Alta
Provenza II, Barnett Newman
:
Adán,
Mark
Rothko:
Rojo sobre castaño, Ádolph
Góttlieb:
Contrapeso,
Terry
Frost:
Invierno,
Patrick
Heron
:
Pintura
con franjas horizontales, Robert
Delaunay
:
Disco
simultáneo,
Hans Arp:
Según
las leyes del azar, Frank Stella
:Variación,
y
Kennet
Noland
:
Regalo.
A pesar de la reticencia inicial, el arte abstracto triunfa definitivamente después de la segunda guerra mundial y hoy forma parte de la iconografía habitual, aunque de manera disfrazada.
Entre la escultura
no figurativa destacan Georges
Vantongerloo
,
que intenta la codificación matemática de
los
volúmenes:
Relación de volúmenes, y
Théo
van Doesburg
:
Monumento
a Leenvardem, ambos pertenecientes al grupo Der Stijl.
Antoine
Pevsner
(1884–1965) es el escultor más representativo:
Proyección
en el espacio, Construcción cinética, Visión Espectral,
Naum
Gabó:
Cabeza de mujer, Celuloide y metal, Eduardo
Chillida, con sus esculturas monumentales: El
peine de
los vientos, El elogio al horizonte, Tres hierros y Julio
González.
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