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El romanticismo: Arquitectura, el eclecticismo

     Durante la época del segundo Imperio aparecen en Francia nuevas tendencias arquitectónicas, que intentan recuperar las formas clásicas y la estética medieval. Nacen, así, los historicismos, que rememoran lo antiguo, un poco, imitándolo. Esta es la época de las grandes reformas urbanísticas de París, con Georges Eugène HaussmannPronunciado /yorchs euyén hausman/ con hache aspirada como principal arquitecto. Los edificios se debaten entre el neoclasicismo imperante y el gusto por lo medieval que llega de Inglaterra, formando el eclecticismo.

Francia

     En Francia está la arquitectura de la nueva burguesía enriquecida durante la revolución. Es la Francia de la industria y los transportes, con el tren como principal símbolo de modernidad.

     Charles Garnier (1825-1868) es el principal arquitecto de la época. Construye la Ópera de París, máximo exponente de la burguesía francesa. Garnier conjuga elementos arquitectónicos heterogéneos en los que mezcla lo fantasioso y lo opulento del gusto burgués y un medievalismo comparable al inglés en su variedad, como en la iglesia gótica de París.

     Eugène Emmanuel Viollet-le-DucPronunciado /euyén emmanuel violet le duc/ (1814-1879) es uno de los arquitectos más importantes del siglo XX, sobre todo gracias a sus estudios de la arquitectura medieval. Es un gran divulgador, que escribe varios libros como el Diccionario razonado de la arquitectura francesa en la Edad Media, el Diccionario del mobiliario y otros aspectos de la arquitectura medieval o La arquitectura. Más que un constructor es un restaurador de monumentos. Restaura la catedral de Notre-DamePronunciado /notre dam/ de París y la catedral de Reims.

     Otros arquitectos franceses son Franz Chrístian GauPronunciado /crístian go/, más medievalista: iglesia de Santa Clotilde, y Paul AbadiePronunciado /pol abadí/: Ayuntamiento de Angulema, Santa María de la Bastida en Burdeos.

Inglaterra

     En Inglaterra el clasicismo romántico se centra en la exaltación de la Edad Media. Los críticos JohnPronunciado /yon/ Ruskin (1819-1900), WilliamPronunciado /güíliam/ Morris (1834-1896) y EdwardPronunciado /éduard/ Pugin (1834-1875) tienen una repercusión universal. Ellos son los tres grandes historicistas del momento, pero cada uno tiene diferentes concepciones del hombre, que se reflejan en diferentes estilos arquitectónicos. El historicismo inglés gusta de los ambientes exóticos y salvajes de espíritu romántico. Son típicos los palacetes y los kioscos en los parques ingleses. De los tres sólo Pugin construye: iglesias de San OswaldPronunciado /ósvald/ en LiverpoolPronunciado /líverpul/ y San WifredoPronunciado /vifredo/.

     Otro gran arquitecto es Charles Barry (1795-1860), que construye el Parlamento de Londres con un estilo totalmente gótico, neogótico. La arquitectura hace continuas referencias a los monumentos autóctonos en busca de una arquitectura nacional.

     También son de destacar George Edmond StreetPronunciado /yorch édmond estrit/: Palacio de Justicia, George Gilgert ScottPronunciado /yorch gílgert escot/, y Alfred WaterhousePronunciado /álfred güáterhaus/ con hache aspirada.

España

     En España la búsqueda de una arquitectura nacional lleva a la tesis, en las teorías del momento, de que hay que estudiar los monumentos autóctonos diferenciadores; y encuentran en el mudéjar y el isabelino el estilo nacional, con lo que se recupera en los edificios de nueva planta; plazas de toros principalmente. Este es un estilo neomudéjar que utiliza motivos islámicos en la arquitectura, usa con profusión el ladrillo visto y los combina con la mampostería. Utiliza, también, el arco de herradura, el de medio punto, el lobulado y el apuntado, todo ello con una cierta sobriedad decorativa.

     Arquitectos españoles importantes son Matías Laviña: restauración de la catedral de León, Aníbal Álvarez Bouquel, Narciso Pascual y Colomer (1808-1870): Congreso de los Diputados, palacio del marqués de Salamanca, hoy Banco Hipotecario, que tienden a lo isabelino. Más cerca del mudéjar están Emilio Rodríguez Ayuso, (1845-1891) que construye múltiples plazas de toros; Lorenzo Álvarez Capra, que hace la Virgen de la Paloma en Madrid; Juan Bautista Lázaro, que es un gran restaurador: Santa Cristina de Lena, San Miguel de la Escalada y la catedral de León; Francisco de Cubas, que construye la Almudena en Madrid y la parroquia de Santa Cruz; Joan Martorell, que hace el palacio del marqués de Comillas; y Federico Aparici: la basílica de Covadonga.

     Con la Restauración, y el triunfo del absolutismo monárquico, aparece en España una arquitectura triunfalista y monumental de carácter ecléctico, que utiliza el hierro, cuyos máximos representantes son Agustín Ortiz de Villajos (1829-1902): hospital del Buen Suceso, teatros de La Comedia y María Guerrero, Eduardo Adaro: Banco de España, Banco Hispano Americano, Enrique María de Repullés: fachada cóncava de la Bolsa de Madrid, Fernando Arbós y Termanti: basílica de la Virgen de Atocha, Luis de Aladrén: fachada de la Diputación de Vizcaya, y Joaquín Rucoba: Ayuntamiento de Bilbao.

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