La vidriera
es lo más característico de la pintura modernista. Utiliza
colores
planos, cristales grandes y
vidrieras de poco peso.
Su actitud decorativa es tan
radical que en otros
países el modernismo se llama art decó,
estilo
moderno, Sezessión o art nouveau
.
El papel pintado, reproducido en grandes cantidades por la industria, se usó para recubrir las paredes, y algunos pintores modernistas se ocuparon de él. El modernismo es un arte muy caro, al que sólo podía acceder la burguesía, y por lo tanto refleja el gusto burgués. Se caracteriza por el color, la fantasía y la riqueza, con un toque esnob y hortera.
El cartel es el otro gran motivo modernista. Sirve para anunciar los espectáculos a los que asiste la burguesía, pero también de propaganda política e ideológica, y de anuncio de productos industriales. El gran cartelista es Toulouse-Lautrec, que ejercerá su influencia durante mucho tiempo.
La arquitectura es el arte donde se engloban todas las artes, y todas están subordinadas a ella: rejería, cerámica, escultura y, por supuesto, pintura. Su sentido decorativo le lleva a potenciar el dibujo geométrico y la decoración abstracta. No existe una clara separación entre artes mayores y menores, por lo que la cerámica, la orfebrería y el diseño de muebles entran dentro del arte modernista con pleno derecho.
Predominan los temas naturales, flores y pájaros que se repiten a lo largo del plano, los motivos japoneses, los arabescos y las formas contrastadas.
De los grandes
pintores modernistas Gustav
Klimt (1862-1918) es el más representativo:
El
beso, La espera, La primavera, Judith. Pero también están
Egon
Schiele: Mujer con dos niños,
Max
Klinger
:
Cristo
en el Olimpo, Franz von Stuck:
La
guerra, Alfons
Mucha:
Medea,
ilustra libros, Henri
Jacques Edouard
Evenepoel
:
El
español en París,
Theodore
van Rysselberghe
:
La
lectura,
Aubrey
Beardsley
:
ilustraciones
para libros,
William
Morris: La reina Ginebra,
y Henry
Clemens
van de Velde.
En España destacan Ramón Casas: etiqueta de Anís el mono, Cabeza de un bandolero, La carga, cartel de Codorniú, Santiago Rusiñol: Jardín de Aranjuez, Escaleras del Generalife, Joaquín Sunyer: Paisaje de Mallorca, Hermenegildo Anglada i Camarasa: En el baile, Joan Brull: Las ninfas, Ricard Canals:Un palco en los toros, Xavier Gosé: Señoras con sombrero, José María Sert i Badia y Miguel Utrillo. La mayoría de ellos son catalanes, ya que el modernismo arraiga, sobre todo, en Barcelona.
Como cartelistas
destacan Theophile
Alexandre Steinlen
,
Jules Cheret
,
y
Leonetto Cappiello
.
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