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La escultura románica en Europa

     Francia es el centro del románico. Podemos distinguir seis escuelas: la escuela de ToulousePronunciado /tulús/, en la que destaca la decoración de los tímpanos y portadas de la catedral de Toulouse y de SouillacPronunciado /suyac/; la escuela de Borgoña en la que destacan los pórticos de las catedrales de Vezelay, AutunPronunciado /otun/ y el sepulcro de santa Magnancia; la escuela de AuverniaPronunciado /overnia/ destacada por los capiteles del interior, en la que encontramos Notre-DamePronunciado /notre dam/ del Puerto; la escuela de PoitouPronunciado /puatú/, en la que destacan los relieves de la catedral de Angulema; la escuela de Provenza, en la que sobresale el conjunto de la catedral de Trophime y el claustro de San Bertrand de CommingesPronunciado /comings/; pero la más importante es la escuela de Isla de Francia, en la que encontramos el pórtico real de ChartresPronunciado /charts/ y el pórtico de San DenisPronunciado /denís/.

     En Italia la escultura se acerca más al estilo internacional que la arquitectura. Utiliza los mismos temas, con idéntica intención e igual técnica. Destacan los tronos episcopales, los púlpitos y las puertas de bronce, como las de la catedral de Benevento.

     En Alemania la escultura tiene menor importancia, sin embargo, destaca la escuela de fundidores de HildesheimPronunciado /híldesheim/ con sendas haches aspiradas. Realizan las puertas de la catedral de Ausburgo, el altar de oro de la catedral de Basilea, y diversos relicarios. Puertas, pilas bautismales, altares, tumbas y relicarios sostienen las obras más representativas de la escultura alemana.

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