En el románico pleno (1075-1150) destaca la producción del camino de Santiago. La portada de las Platerías, en Compostela, atribuida al maestro Esteban, tiene un programa iconográfico alusivo a la naturaleza humana y divina de Cristo. En San Isidoro de León destacan: la puerta del Perdón y la del Cordero. Además, están decorados los capiteles del interior. En el monasterio de Silos sobresale la decoración de los capiteles del claustro. Y la portada principal de la catedral de Jaca. Además, de la iglesia de San Pedro el Viejo.
En el siglo XII aparecen los maestros de transición al gótico, que tienen un aspecto más naturalista. En este período la obra más conseguida es el pórtico de la Gloria en Compostela, atribuida al maestro Mateo. Pero son destacables la portada de San Vicente de Ávila, el cenotafio de los Patronos de la Iglesia, y la Cámara Santa de la catedral de Oviedo. En Cataluña sobresale la figura el maestro Cabestany.
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