El Quattrocento
es la época en la que triunfan hombre y la naturaleza. Lorenzo
Ghiberti
es el escultor más importante, realiza las puertas
del baptisterio de Florencia. En «las puertas del
paraíso»,
que dijera Miguel Ángel, resuelve
con originalidad
el
problema del espacio y la perspectiva, fijando las técnicas
clásicas. Otras obras suyas son San Juan Bautista y
San
Mateo. En Florencia
trabaja también Donato
Niccolo, Donatello
,
el más grande escultor del momento. Su contribución más
importante la realiza en el campo de la figura
humana.
Evoluciona desde la serenidad
hacia un realismo
dramático. Representará todos los estados de ánimo.
Su San Jorge será la primera escultura de tamaño
natural
desde la antigüedad. En sus obras utiliza un sistema
de relieves planos que consiste en su multiplicación para
conseguir el efecto de profundidad. Sus obras
emblemáticas
son el
David, Los cuatro profetas, Magdalena y
Gattamelata,
que es su obra más clásica, un retrato
ecuestre
que crea un modelo típico. También son grandes escultores
Jacobo
della Quercia
:
fontana
Gaia en Siena, San Petronio de Bolonia, que realiza figuras
de gran
expresividad
corporal; Luca
della Robbia:
tabernáculo
de Santa María de Novella
,
que destaca en el uso de la cerámica
vidriada;
Andrea
della Robbia:
Abrazo de santo Domingo
y San Francisco;
Andrea
Verrochio
:
busto de Lorenzo de Medici
,
sepulcro de Giovanni y Pietro de Medici;
Antonio
Jacobo Pollaiuolo
:
sepulcros de Sixto IV e
Inocencio VII en el Vaticano.
En el Cinquecento
destaca sobre todas la figura de Miguel
Ángel Buonarroti, el gran escultor del
Renacimiento,
tanto por su técnica como
por su fuerte
personalidad. Es el prototipo universal del escultor, capaz
de plasmar cualquier sentimiento, desde el lirismo al
dramatismo,
incompatible con la serenidad renacentista. Estudia los problemas
de movimiento y composición. Utiliza grandes bloques de
mármol.
Exalta por igual la fuerza física y la
espiritual.
Hace un extraordinario estudio de la anatomía
humana, hasta llegar al hiperrealismo.
Entre las obras
más representativas encontramos:
La piedad en el Vaticano,
el David en Florencia, una figura de gran tensión,
el Moisés,
una figura gigantesca y un tanto expresionista plenamente manierista,
el
sepulcro
de los Medici y multitud de esculturas inconclusas. Otros
escultores de este periodo son Gian
Francesco Rustici
:
Predicación
de san Juan Bautista, y Sansovino:
Bautismo
de Jesús.
Las últimas
obras de Miguel
Ángel
pertenecen al manierismo,
momento en el que se exageran
las actitudes y se llega al colosalismo
de las figuras.
Otros
escultores manieristas son Benvenuto
Cellini
:
Perseo,
Ninfa de Fontainebleau, Baccio
Bandellini
:
Hércules
dominando a Caco, Juan de Bolonia:
fuente
de Neptuno en Bolonia, de formación francesa, y Leone
Leoni: monumentos funerarios de Carlos
V y Felipe
II, retablo principal de El Escorial.
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