La descomposición
del califato de Córdoba, y la aparición
de
las taifas, favorecen la Reconquista, abriendo un período
de inseguridad, pero también de intercambio
cultural.
Es la época del románico pleno. Se popularizan las formas
califales. Todos quieren imitar el esplendor de Córdoba,
pero no tienen su dinero, así que utilizan materiales
pobres pero que parecen buenos. Predominan el ladrillo y
la mampostería
recubiertos con yeso y estuco, y pintura de esmalte. Es un arte muy
decorativo y efectista en el que se deja sentir la influencia
mudéjar.
Surge el arco
mixtilíneo, con zonas curvadas y rectas, quebradas, de
alto
valor decorativo. Se entrecruzan los arcos, e incluso hay arcos
ciegos. Esta se considera la época «barroca»
del período califal.
La mayoría
de las mezquitas de taifas han desaparecido,
por la pobreza de los materiales y por que fueron convertidas en
iglesias
cristianas. Sin embargo, se conservan mejor los
palacios,
y sobre todo los edificios militares,
alcázares,
alcazabas, murallas, torres, etc. Destacan la aljafería de Zaragoza,
las murallas de Almería o las alcazabas de Málaga o Granada.