En 1299
Osmán I se hace con el poder y funda la dinastía
de los Otomanos que acabarán por conquistar Bizancio en
1453.
En la mezquita verde de Nicea
se observa la continuidad
de las formas precedentes, pero a partir de siglo
XIV se
crea un nuevo estilo. Se desarrolla la cúpula,
y se unifica la madraza con
el resto del edificio,
a través de un sistema de cúpulas,
a
la manera de Santa Sofía de Constantinopla.
Nace, así, la mezquita de planta
centralizada.
Se hacen las
mezquitas de Solimán I, la del Príncipe y la mezquita azul.
El tipo turco de mezquita se difunde
hacia Oriente
y en menor medida hacia Occidente. El centro de toda la estructura es
la
cúpula, que permite la entrada de la luz, con lo que se realza la
armonía y la belleza de las proporciones.