Utilizan el ladrillo y la mampostería. Se enriquecen las techumbres con mocárabes y se decora con yeserías. El soporte por excelencia es el pilar, hecho de ladrillo. El arco se vuelve, aún más, un elemento decorativo, y abundan los arcos ciegos, entrecruzados, lobulados, etc., generalmente de herradura y apuntado, y enmarcado por un alfiz. No obstante, predomina lo constructivo sobre lo decorativo, y se diluye el horror vacui. Destaca la cerámica vidriada para la decoración, la decoración vegetal y el recubrimiento con paños de sebja en el período almohade.
El mayor carácter militar de los almohades les lleva a construir edificios militares, murallas, torres albarranas, alcazabas, etc.
Los edificios más representativos son los de Sevilla: la Giralda, el alcázar y la torre del Oro, y la Qutubia de Marraquech.
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