Varios son los artistas
importantes en la escuela flamenca: los hermanos Jan
y Hubrecht
van Eyck:
retablo del Cordero místico, hacen
una obra muy intelectual, de gran brillantez y con una amplia gama
cromática.
Se especializan en el retrato de
interiores, en los
que logra un gran equilibrio, como en el
Matrimonio Arnolfini, su
obra más representativa. Robert
Campin es menos intelectual y más amable: Anunciación,
Santa
Bárbara, se le considera como el primer pintor flamenco.
Petrus
Christus
:
Leyenda
de san Eloy, Retrato de un cartujo, es alumno y heredero de
Van Eyck.
Roger
van der Weyden
:
Descendimiento
de la cruz, tríptico de Los siete sacramentos, Adán y Eva,
utiliza modelos, que
alcanzan gran difusión.
Es menos intelectual y más comprensible. Pinta
tablas
de pequeñas dimensiones. Dierck
Bouts: trípticos del Santo
sacramento, El martirio
de san Erasmo, El entierro de Cristo, de origen holandés, y
con colores algo más fríos. En la segunda generación
destacan pintores como Hans Menling
:
Adoración
de los Reyes y Virgen con el Niño, con un
lenguaje dulce
y tonos claros, Hugo
van der Goes:
tríptico
de Portinari, Tránsito de la Virgen, con sus expresiones
inquietantes
y Gerard
David:
Adoración de los Magos, Descanso en la huida
a Egipto, holandés, que funde lo italiano y lo flamenco.
Pero el autor
más personal de este período es Hieronymus
van Aeken, el Bosco, que se sitúa al
margen de los tipos flamencos. Utiliza temas
alegóricos
con los que crea un mundo fantástico. Tiene un profundo carácter
religioso, a la vez que burlesco.
Son característicos
sus monstruos, máquinas infernales y figuras fantásticas
mezcladas con seres humanos. Sus obras
más importantes
son: El juicio final, El carro de heno
y el tríptico de
El Jardín de las delicias.
Fuera de Flandes fue en España donde este estilo tuvo más éxito. Aquí hay pintores de primera fila como: Jaume Huget: tríptico de San Jorge, Bartolomé Bermejo: Piedad del canónigo Desplá y Lluis Dalmau: Virgen de los consellers, en la Corona de Aragón; y Jorge Inglés: retablo del hospital de Buitrago, Fernando Gallego: retablos de la catedral de Zamora y San Lorenzo de Toro, y Pedro Berruguete: retablo de Santo Tomás de Ávila, en la Corona de Castilla.
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