Los hermanos
Le
Nain; Antoine
,
Louis
y
Mathieu
aportaron a la pintura la inocencia rural, de donde procedían, y
los personajes humildes,
captados con sus defectos
y sus virtudes: La comida del campesino,
La fragua.
Nicolás
Poussin
estuvo más influido por el eclecticismo
de
la escuela de Bolonia. Encuentra su inspiración en las formas clásicas.
Tiene interés por el paisaje, al que hace protagonista de la escena:
Martirio
de san Erasmo, El rapto de las sabinas, Bacanal.
Claudio Lorena se caracterizada por la importancia del paisaje y la expresividad poética, los ambientes luminosos y los elementos atmosféricos. Pinta escenas naturales con ruinas clásicas en las que hay pequeños personajes: El desembarco de Cleopatra, El embarque de santa Úrsula.
Tiene especial
importancia la pintura cortesana de
retratos fríos
que prescinden de los rasgos personales para plasmar la categoría
social. Entre los retratistas
destacan Felipe
de Campaña: Luis XIII, Mazarino,
Richelieu
,
Luis XIV, y retratos colectivos. La
Corte también
demanda pintura decorativa
para sus palacios. Destacan
Simón
Vouet
:
Alegoría
de la riqueza, Charles
le Brun: Las cuatro grandes
batallas de Alejandro.
Le
Brun fundó la Real Academia, con la que
ejerció
una auténtica dictadura sobre el arte de la época. Otros
pintores son Eustache
le Sueur
:
Las
musas, y Pierre Mignard
,
el retratista de moda, LaVirgen del racimo.
El siglo
XVIII es el del rococó en el que sobresale Jean
Antoine Watteau
,
el gran pintor de escenas elegantes
llenas de movimiento
y color: Los Campos Elíseos, Fiestas de amor, La
muestra
de Gersaint
.
Otros pintores de estilo rococó son François
Boucher
:
Diana
saliendo del baño, Maurice
Quentin de la Tour: El notario
Laideguive
,
Simenon
Charlin
:
Muchacha
con el juego del bádminton,
Hyancinthe
Rigaud
:
retrato
de Luis XIV, y Jean Honoré
Fragonard: El abate de Saint-Non.
En el siglo
XVIII aparecerán algunos buenos pintores de estilo
rococó, como
Joshua
Reynolds
,
famoso por sus cuadros de niños: La edad de la inocencia,
y Thomas
Gainsborough
:
Lady
Margaret
.
Entre todos los pintores flamencos destaca Péter Paul Rúbens, que junto con Rémbrandt y Velázquez son los tres grandes genios del barroco y figuras clave en la historia del arte. Rúbens viaja por toda Europa en su condición de diplomático. Visita Italia, donde conoce la obra de Miguel Ángel y los eclécticos, y conocerá a Velázquez. En sus obras utiliza una pincelada muy amplia y un rico colorido. Sus formas son complicadas y opulentas y poseen un gran dinamismo. Tiene obras que glorifican a la Iglesia triunfante, como El descendimiento, o El levantamiento de la cruz, en las que la composición diagonal remarcan la teatralidad, pero junto a esas obras tiene escenas profanas, de temática mitológica, en las que utiliza el desnudo, como Las tres Gracias. Y por supuesto retratos: Duque de Lerma. Es un pintor muy vitalista. Otras obras suyas son: El juicio de París, La venus de tocador, y El rapto de las hijas de Leucipo.
Anton
van Dyck
es otro de los grandes pintores flamencos: La coronación de
espinas.
Es alumno de Rúbens, y un gran retratista.
En 1632 es pintor de cámara de Carlos I
de Inglaterra,
al que retrata. En su obra fija las características
del retrato inglés, un tanto amanerado y refinado.
Jacobo
Jordanes
es el tercer gran pintor flamenco. Sus cuadros son más sobrios y
con menos movimiento, sin embargo es el más humorístico de
todos, como se puede ver en su cuadro de El rey bebe.
De los talleres
flamencos salieron una serie de pintores que se dedicaron a pintar cuadros
de género, de pequeño tamaño, para las casas
de la burguesía, como Jan Brueghel
de Velours
,
Adrián Brouwer
,
David Teniers, Frans Snyders
y Paul
de Vos. Pintaron temas de interior
familiares, las tabernas
y bodegones.
Frans
Hals
es el gran especialista, y creador, de
los retratos colectivos,
en los que con un gran detalle salen todas las gentes de bien. Utiliza
tonos fríos y pinceladas planas pero vigorosas: La gitana, La
bruja de Haarlem
,
Los arcabuceros de san Adrián, El banquete de los oficiales de san
Jorge, Los regentes del hospicio de Santa Isabel.
Jan
Vermeer
de Delft es otro de los grandes pintores
holandeses. Sus
obras son tranquilas, calmadas, de interior, con figuras estáticas
y una atmósfera intimista de ambiente
burgués,
aunque puede llegar a lo grotesco.
En sus cuadros
encontramos sencillez compositiva
y escenarios realistas:
La
encajera, Mujer leyendo una carta, La muchacha del
turbante.
Rémbrandt van Rijn es el gran pintor de la escuela holandesa. Rémbrandt es un pintor lleno de personalidad y uno de los grandes genios del arte. Sus obras respiran espiritualidad. Pinta retratos de la sociedad, y también a sí mismo, pero sus temas alcanzan a todos los campos de la pintura. Utiliza el claroscuro tenebrista de una manera muy acusada. También pinta temas religiosos, pero basados en el antiguo testamento. Es profundamente realista y pinta comportamientos humanos vulgares y paisajes melancólicos. Su ejecución es muy personal, usa espátulas y los dedos para extender la pintura, con lo que logra efectos de gran dramatismo. Sus obras más representativas son La lección de anatomía, La negación de san Pedro, Autorretrato, Betsabé y La ronda de noche.
Otros
pintores son
Peter
Hooch
,
que nos muestra los edificios tanto por dentro como por fuera, las
calles,
las plazas y la vida ciudadana; Willem
Claesz Heda
y Jan van Huysum
que pintan bodegones. Meindert Hobbema
:
La
avenida Middelharnis
;
y Jacob
van Ruysdael
que pintan paisajes:
El molino.
A pesar de los grandes pintores holandeses del siglo XVII, en el siglo XVIII la escuela pierde su prestigio, y no encontramos pintores de calidad internacional.
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