La escultura barroca
es heredera directa del manierismo.
Se trata de una
escultura realista en la que
aparecen composiciones
de gran dinamismo. Un
dinamismo que no es ordenado,
sino espontáneo, en el que
predominan los escorzos.
Utiliza el mismo tipo de material,
mármol,
bronce y madera. Los temas
tienden a ser más
profanos, mitológicos, en
donde el desnudo
adquiere particular importancia. Los retratos,
bustos,
recobran su importancia, continúan haciéndose monumentos
funerarios, en los que se exalta la fama y la virtud. Sin
embargo,
predominan los temas religiosos.
Se acude frecuentemente
a las fuentes mitológicas. Pero, además, la escultura se
vuelve urbana, aparecen en las calles, plazas y fuentes,
integradas
con la arquitectura.
La escultura
barroca se caracteriza por
su fuerza y monumentalidad,
su movimiento compositivo, su dinamismo, proyectado hacia fuera, sus
composiciones
diagonales, su expresividad y su tratamiento de la ropa. Pretende resaltar
las virtudes políticas y humanas de los personajes, sobre
todo en las tumbas. Todo el barroco está inundado de un fuerte naturalismo
figurativo que a la vez expresa las pasiones.
Italia
En Italia trabaja
Gian
Lorenzo Bernini, que es el intérprete de la Contrarreforma
católica, de la Iglesia triunfante y su glorificación. Posee
fuertes influencias helenísticas.
Su escultura
se caracteriza por la teatralidad
compositiva, que
resuelve en escenas. Es un gran arquitecto, por lo que pone la
escultura
al servicio de la arquitectura. Busca efectos
emotivos
con el fin de conmover, para
lo que emplea el escorzo
y las posiciones violentas y desequilibradas.
Tiene
obras mitológicas como Apolo y Dafne, religiosas, baldaquino
de San Pedro, Transverberación de santa Teresa, Santa María
de la Victoria, fuentes, fuente de los Cuatro Ríos
o
de la Barcaza, y retratos, busto
de Luis XIV, y del cardenal
Borghese,
etc.
En Italia también
trabajan Alessandro
Algardi,
un gran retratista de reyes,
papas, aristócratas
y burgueses. Utiliza una estética más
clásica.
En Nápoles trabaja
Giuliano
Finelli:
estatuas de los condes de Monterrey, en las
Angustias de Salamanca.
Y en la Toscana Pietro
Tacca:
estatua ecuestre de Felipe IV en Madrid.
La influencia
de Bernini se extiende al siglo XVIII
con escultores
como Pietro
Bracci:
Fontana de Trevi, Triunfo de Neptuno, Fillippo
della Valle:
Anunciación,
Camilo
Rusconi:
Juan, en San Juan de Letrán, o René
Michel Slodtz: San Bruno.