La ciudad se vuelve escenográfica. Es el escenario del teatro de la vida. Se crean perspectivas visuales sobre un punto de referencia, pero, también, lugares singulares, plazas y rincones acogedores. Todo ello es un reflejo del poder, ya sea este civil o religioso.
El palacio es el típico edificio de vivienda urbana para las familias poderosas. Se caracteriza por sus fachadas dinámicas, con curvas y contracurvas, y el juego de luces y sombras, en los que se resaltan las piezas principales.
También se crean jardines. Hay un gusto por la belleza de la naturaleza mejorada y ordenada del típico jardín francés.
El hotel es un tipo de vivienda unifamiliar exenta y rodeada de jardines, cerrada con una valla, que triunfa en esta época entre la burguesía y las clases privilegiadas. Es la típica vivienda burguesa. Suele haber varias en la misma calle, con características similares.
El templo es el lugar del sermón y la eucaristía. Se trata de un sitio de representación teatral, por lo que debe tener una buena visibilidad y una buena acústica. Se impone el espacio unitario que los jesuitas, defensores de la Contrarreforma, emplearon en el Gesú, una planta de cruz latina con un gran crucero cubierto por una cúpula. Este es un espacio didáctico, la iluminación va dirigida, a través de una cúpula, hacia la zona de debajo del retablo, el cual tiene un programa iconográfico doctrinal, muy recargado, en el que se manifiesta todo el poder y la riqueza de la orden y la Iglesia.
Existe una nueva concepción del espacio, las plantas adoptan formas caprichosas, en movimiento, los edificios se cargan de una decoración que invade todos los rincones. Los edificios muestran la inclinación al lujo y la riqueza.
En Roma trabajan
los más grandes arquitectos del Barroco. En el período
de transición se distingue a Carlo
Maderna, que destaca por sus edificios
religiosos como Santa
Susana, Santa María de la Victoria, y
concluye la basílica
de San Pedro del Vaticano, y a Giacomo
della Porta
,
sucesor de Vignola
,
que hizo la fachada del Gesú. Maderna
es el primer escultor que defiende los ideales del barroco.
En el barroco
pleno encontramos a los arquitectos más conocidos: Gian
Lorenzo Bernini, es el gran arquitecto del
barroco, uno de
los genios del arte universal. Es uno de los formuladores
del lenguaje barroco. Diseñala columnata de San
Pedro
del Vaticano, y
el baldaquino donde sitúa un nuevo
tipo de columna, las columnas salomónicas del altar.
Utiliza
multitud
de puntos de vista, la planta
central, principalmente
de cruz griega, circular u oval. Construye, también,
San Andrés
del Quirinal, donde demuestra su gusto por los
contrastes,
entre otra muchas obras. Francesco
Borromini es otro de los grandes arquitectos
de la historia
del arte. Borromini
rompe
todas las reglas del clasicismo. Concibe toda la obra como
una gran
escultura,
ondula los entablamentos y las cornisas,
e inventa
nuevas formas para los capiteles.
Sus plantas
son más dinámicas, y sus fachadas también. Sin embargo,
sus obras son de pequeño tamaño, ya que Bernini
era el arquitecto oficial. Construyó San Ivo, La sapiencia,
San
Carlos de las cuatro fuentes, el Oratorio de san
Felipe Neri, palacio
Barberini, etc. Guarino Guarini,
es otro de los grandes arquitectos del período. Sus formas se inspiran
en el gótico y en el mudéjar. Trabaja, sobre todo, en Turín
donde realiza obras como la iglesia de San Lorenzo,
con una bóveda
al estilo cordobés, el palacio Carignano y la capilla
del Santo Sudario. Baltasar Longhena
,
que trabaja en Venecia,
donde construye Santa María
de la Salud y el palacio Pésaro. Pietro
di Cortona, discípulo de Bernini, que tiene
un lenguaje
más sereno. Construye la iglesia de los santos Lucas y Martín,
y las fachadas de
Santa María de la Paz y de Santa María
in vía Lata. Otros arquitectos son Carlo
Rainaldi: San Andrea della valle,
Martino
Lunghi
el Joven: iglesia de los santos
Vicente y Anastasio.
En el siglo
XVIII el barroco evoluciona en dos
direcciones.
Por un lado existe un retorno a la
simplicidad del
siglo XVI, que prepara el neoclásico, y por otro se evoluciona hacia
la exuberancia decorativa del rococó.
En esta
época destacan Bernardo
Vittone,
que trabaja en Turín. Es el iniciador
de los excesos decorativos del rococó.
Ejemplo
de su arquitectura es la capilla de Vallinoto, y la
iglesia de
las Clarisas de Bra.
Ferdinando
Fuga, trabaja en Nápoles,
de
estilo rococó, antes de ser representante del neoclasicismo;
factoría
de porcelana de Capodimonte.
Luigi
Vanvitelli
,
que trabaja en Nápoles y Sicilia,
que en aquella
época pertenecían a la corona española: palacio
de Caserta, iglesia de Vanvitelli en
Nápoles. Fillippo
Juvara, el mejor representante del barroco
tardío
y sereno. Es un auténtico precursor del
neoclasicismo.
Entre sus obras destacan la fachada del palacio Madama,
en Turín,
palacio de caza de los Stupinigi. Y
Benedeto
Alfieri, discípulo de Juvara, palacio
real de Turín.
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